Visitas a Morón de la Frontera y Alcalá de Guadaíra

Visita a Morón de la Frontera y Alcalá de Guadaíra

Fecha de la visita: 23-oct-2012

Morón de la Frontera, un poco de Historia:

Por los vestigios encontrados, parece que ya fue lugar de asentamientos en el Calcolítico.
Del período prehistórico han aparecido múltiples restos, dispersos por una gran variedad de asentamientos. Así, en el conocido como de “ Santisteban”, se han hallado muestras de cerámica, platos, cazuelas, ollas lobulares, piezas de decoración, puntas de flecha y dientes de hoz. Todo ello perteneciente a la etapa inicial del Calcolítico. En la zona de Peñiagua Alta, se descubrieron un taller de sílex y restos de tallas, entre otros elementos. Además, en las zonas de “ La California”, Cerro Valencia y “ Casa del Muerto”, entre otras, también han aparecido vestigios prehistóricos.
Del mismo modo, las manifestaciones funerarias en grupo también son numerosas y están dispersas por los cortijos de “ Armijo”, “ Las Encarnaciones”, “ La Morona” y las “ Gordillas”. Además, se han hallado numerosos dólmenes aislados como el de “ El Acebuche”, el dolmen de la Párraga, el de “ El Hoyo del Gigante” y “ Cardachapines”.

Los orígenes de Morón como entidad de población civilizada se remontan a los fenicios. También se tiene constancia de las épocas romana y visigoda por los restos encontrados en el centro de la ciudad y sus alrededores. De esta etapa, se han hallado sarcófagos y ladrillos decorados.
   Mauror, de los moros.
Probablemente, el primer doblamiento urbano tuvo lugar en la antigüedad tardía y fue protagonizado por inmigrantes norteafricanos. Así parece indicarlo la más primitiva denominación de Morón de la Frontera, Mauror, con la que los pobladores cercanos llamaban a esta localidad y que es una evolución del término latino, maurorum o, lo que es lo mismo, de los moros. No obstante, historiadores de la antigüedad como Estrabón ya daban a esta ciudad el nombre de “ Almourol”.
En el transcurso de la dominación árabe( 716-1240), su población se desarrolló extraordinariamente, de manera que desbordó los muros de la ciudadela fortificada. Tras la caída del califato y la incorporación al sistema de reinos de Taifas, en el siglo XI, Morón alcanzó su mayor apogeo, hasta llegar a convertirse en capital de uno de estos reinos.
   De la frontera.
Del período musulmán se conserva el castillo, que fue sede de ese importante reino taifa ( de 1018 a 1066) hasta la reconquista cristiana que llevó a cabo Fernando III el Santo en 1240. Tras ello, Morón vive durante más de dos siglos como ciudad fronteriza, hecho al que debe parte de su denominación actual.
En 1253, Alfonso X el Sabio entrega el castillo y la villa moronense al Ayuntamiento de Sevilla como término de la ciudad hispalense, a condición de que mantuviera la defensa de su castillo. Más tarde, al no poder mantener los gastos, el Ayuntamiento sevillano reintegró Morón a la Corona, a la que perteneció hasta 1285, año en que el rey Sancho IV lo da en señorío a la Orden de Alcántara. La villa de Morón estuvo bajo el poder de esta orden hasta 1378, cuando fue devuelta a la Corona de Castilla, durante el reinado de Enrique II. Éste la cedió como señorío a su hijo del mismo nombre, nacido fuera del matrimonio con doña Beatriz Ponce de León. Al morir éste sin sucesión, Juan I cede de nuevo la villa a la Orden de Alcántara.
En 1461, esta orden permuta Morón, el Castillo de Cote y Arahal por otras propiedades. De este modo, la villa moronense pasa a pertenecer a los Téllez Girón, condes de Ureña, de cuyo linaje proceden los duques de Osuna. Éstos la controlarían hasta el siglo XVII, en el que se abolen los señoríos.
Desde 1894 ostenta el título de ciudad.
   Economía: Antes de finalizar el siglo XIX se produjeron tres hechos relevantes: la inauguración de la línea ferroviaria Morón-Sevilla (1.864), la salida a la luz del primer periódico local impreso La Razón (1.885) y la concesión a esta villa del título de Ciudad por la Reina María Cristina (1.894).

Desde finales del siglo XIX hasta las primeras décadas del XX, proliferaron algunas industrias de aceite, aceitunas, cemento y cal, contribuyendo al desarrollo económico e industrial de Morón. En los años 40 y 50, la construcción de la Base Aérea Española (1.944) y Americana (a partir de 1.956) atrajo mucha mano de obra especializada, provocando un considerable aumento de la población. En la historia moderna hay que destacar la transformación urbanística, y el desarrollo económico de la ciudad relacionado fundamentalmente con los materiales de construcción (cal, yeso, carpintería metálica y madera) la agricultura (olivar, girasol y trigo) la industria agroalimentaria (aceite de oliva, aceituna de mesa, mataderos de aves y piezas mayores) las empresas de artes gráficas y el comercio minorista.

En nuestra visita tenemos previstas estas paradas:

En Morón, el convento de Santa Clara (7), exterior Ayuntamiento (11), Casa Fundación Fernando Villalón (12), Iglesia San Miguel (2),  Iglesia de la Victoria (6) y compra de dulces en Convento Asunción (15). Después de comer en el Circulo Mercantil (entrantes: ensalada de pimientos asados y atún; 1º: revuelto de patatas con jamón: 2º: churrasco de cerdo con verduras; postre: tarta de chocolate), vamos a Alcalá y visitamos el castillo y alcazaba, y la ermita de Nuestra Señora del Aguila.

 (1) Castillo Árabe Medieval

Es el vestigio arquitectónico más antiguo que posee Morón de la Frontera. Los elementos que de él se conservan se refieren a la Época Medieval. Posteriormente, fue transformado por los Duques de Osuna en fortaleza palacio (siglos XV y XVI). Este Castillo, declarado Bien de Interés Cultural, está rodeado por un bosque de casuarinas y su enclave privilegiado hace que sea el mejor mirador de la ciudad, al estar situado sobre la colina más alta. Construida en mampostería, tapial y cantería, mantiene su estructura de alcazaba.

(2) Iglesia de San Miguel ARCÁNGEL

La Pequeña Catedral de la Sierra Sur, declarada Bien de Interés Cultural, tuvo un largo proceso constructivo (1506-1730) distribuido en distintas etapas, por lo que abarca diversos estilos que incluyen desde el Gótico al Barroco tardío. Fueron once los arquitectos que intervinieron en su ejecución, como Lorenzo de Oviedo o Diego de Riaño. Consta de planta de salón, tres naves y alberga 6 retablos y 7 capillas, destacando la Capilla Mayor y la Sacramental con un magnífico Sagrario de plata. La torre campanario (XVII) se asienta sobre un antiguo alminar almohade e imita a la Giralda, tiene cuatro cuerpos y una altura de 47 metros.

 

(3) Iglesia del Antiguo Hospital de San Juan de Dios

Antigua institución hospitalaria y posterior convento del siglo XV, por lo que tiene el honor de ser el edificio religioso más antiguo de Morón. Fue ocupado por la Orden de San Juan de Dios, de cuya obra conserva la bonita torre campanario. La portada la preside desde su hornacina una figura del santo hospitalario. De su interior, destacar el Retablo Mayor (siglo XIX) y el grupo escultórico Santa Ana enseñando a leer a la Virgen (XVII) realizado por José Montes de Oca, en madera estofada y policromada. Desde 1900 es Centro de Enseñanza a cargo de las RR MM Concepcionistas.

(4) Paseo del Gallo

Fue levantado a principios del siglo XX, a iniciativa de don Jerónimo Villalón-Daóiz y Pérez de Vera, quien encargó al escultor José Márquez Fernández (Sevilla) la

realización de la escultura del gallo para situarla en este paseo que, desde 1916, recuerda a sus visitantes la famosa Leyenda. La escultura es de bronce y su peso es de 98 kilos.

(5) Iglesia de San Ignacio de Loyola

Más conocida como La Compañía, por edificarla los frailes de La Compañía de Jesús en el siglo XVIII. Destacar de esta iglesia barroca, de una sola nave, su fachada con el blasón de Castilla y León e imagen del Sagrado Corazón de Jesús. En su interior, apreciar los cinco retablos en madera de borne y una gran colección de doce óleos con Escenas de la Vida de la Virgen, obra del flamenco Peter Van Lint. Sede de la Hermandad de la Santa Cruz, alberga un pequeño museo con los enseres de la misma.

 

(6) Iglesia de Ntra. SEÑORA de La Victoria Y DEL ESPÍRITU SANTO

El origen de esta Iglesia está en la antigua iglesia del Convento de San Francisco de Paula, de la Orden Mínima, fundada en el año 1584, cuando el Duque de Osuna dio permiso para que, en la ermita de San Sebastián, se fundase el convento y la Iglesia que tomó el nombre de Nuestra Señora de la Victoria, en conmemoración a la victoria de la Batalla de Lepanto. Construida entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, consta de planta rectangular y una sóla nave de cinco tramos de hornacinas en los muros y capilla mayor independiente. En su interior, apreciar el Retablo Mayor de 9 metros de altura, que acoge a la Virgen de la Victoria (XVIII) y a un Crucificado (XVII) de muy bellas facciones, también destaca el magnífico Cristo Yacente (XVII), de Luís Peña en la Capilla del Pilar. En las calles laterales del Retablo Mayor hay pinturas que pertenecen al tercer tercio del siglo XVII. La Capilla Mayor tiene un artesonado decorado con temas de lacería (siglo XVII) realizado en estilo Mudéjar y de madera de cedro. Citar su portada de cantería con una imagen de San Francisco de Paula y su torre de ladrillo con un primer cuerpo cilíndrico, el segundo octogonal y chapitel piramidal.

(7) Iglesia del Convento de Santa Clara

Capilla rectangular (siglo XVIII) que asiste a la comunidad de clausura de Santa Clara. Se accede por el muro de la Epístola, compuesto por dos portadas de cantería casi idénticas. Resaltar su cúpula con óleos ovalados de santos franciscanos, el Crucificado (XVII) del Retablo Mayor, de Pablo de Rojas, maestro de maestros, y los lienzos de la Inmaculada (siglo XIX) obra del moronés Joaquín García y la Estigmatización de San Francisco. Los retablos, tallas, lienzos y fanales se encuentran en perfecto estado. Las monjas Clarisas disponen de obrador propio donde elaboran deliciosa repostería.

 

(8) Iglesia de San Francisco de Asís

Edificada en 1541, Juan Téllez Girón funda el convento franciscano del Corpus Chisti, que en buena parte se conserva en nuestros días. Además del templo, del orden proto-barroco, este edificio cuenta con otras dependencias que se conservan de su origen conventual, destacando el atrio, de cuatro cuerpos formado por arcadas de medio punto sobre columnas toscanas cubierto de teja árabe, que da paso a un magnífico patio cuadrangular, remodelado recientemente, del que se conserva en su centro un magnífico aljibe; este patio posee 28 columnas de mármol de color blanco, bien labradas, de una altura de tres metros cada una y apoyadas sobre zócalos. La Iglesia es de planta rectangular y de una sóla nave de siete tramos que se cubre con bóveda de medio cañón, típica del románico, con arcos fajones junto a las bóvedas y falsos lunetos o falsas bovadillas en forma de media luna. Posee portada clásica correspondiente a la etapa de su fundación, cuatro capillas y Retablo Mayor del siglo XVIII. Destacan las esculturas de la Virgen de la Aguas (1618) y el Cristo de la Oración en el Huerto (1622) de Luís Peña, escultor granadino discípulo de Montañés. Sede de la Hermandad de San Francisco, su edificio conventual es Hospital Municipal desde 1895. Conjunto declarado Bien de Interés Cultural.

(9) Iglesia de Ntra. Sra. de La Merced

Su nombre proviene de la Orden de los Mercedarios Descalzos, quienes la edificaron en el siglo XVII. Tiene una sola nave con planta de cruz latina. De la portada, citar la imagen de la Virgen de la Merced y su bonita espadaña. Son apreciables las tallas de La Virgen de la Merced (XVII) y el Niño Jesús (XVIII) en el Retablo Mayor; La Virgen Dolorosa y La Sagrada Familia, ambas del siglo XVII y realizadas en madera estofada

y policromada. Sede de la Hermandad del Calvario, posee unas bonitas imágenes de ejecución reciente.

 

(10) Ermita de Ntro. Padre Jesús de la Cañada

Edificio construido aproximadamente en 1734 (siglo XVIII) de cantería, ladrillo y mampostería, muy restaurado posteriormente. Tiene planta de cruz latina, una sola nave y su Retablo Mayor, de estilo Barroco moderno y realizado en jaspe, lo preside su imagen titular, el Nazareno (Castillo Lastrucci, 1940). A la izquierda del crucero, se sitúa la Virgen de los Dolores (Pineda Calderón, 1941); sobre los pies de la nave, el coro con columnas de mármol y en el lado del Evangelio, un mausoleo renacentista en mármol de Carrara, donde reposan el Duque de Baños y su esposa. La hermandad

propietaria de esta Ermita, dispone de un imponente museo de cofradía y modernas dependencias.

 

(11) Ayuntamiento

Más de cuatrocientos años contemplan al primer edificio municipal (1593). Reformado en 1878, a esta fecha corresponden las galerías altas, las dependencias de la Alcaldía, el magnífico Salón de Plenos y la fachada principal, cuyo artesanal templete de hierro forjado alberga un reloj Losada, muy parecido a de la Puerta del Sol de Madrid. Conserva el Libro de Actas Capitulares más antiguo de Andalucía (1402–1426) y

el tercero de España.

(12) Casa de la Cultura FUNDACIÓN FERNANDO VILLALÓN

Palacete construido en 1735 por los Marqueses de Pilares, fue residencia de nobles familias como los Condes de Daóiz, de Miraflores y del poeta-ganadero de la

Generación del 27, Fernando Villalón. Conviene destacar la portada plateresca,

cuajada de elementos decorativos como el escudo de la Orden de Calatrava, a la que pertenecieron sus primeros moradores, sus blasones o su elegante balcón forjado. Es llamativo su patio principal, porticado con doble arcada y columnas de jaspe rojo, la clásica escalinata y la cúpula de la caja, labrada en yesería. Declarada Bien de Interés Cultural, fue inaugurada en el año 2000 como Casa de la Cultura y sede de la Fundación

Fernando Villalón.

(15) Iglesia del Convento de la Asunción (Monasterio de Santa María)

Perteneciente a la Orden de San Jerónimo, se ubica desde 1943 en la calle Corredera, tras ser destruido su originario convento. De su sencilla capilla rectangular conviene enumerar: el Retablo Mayor con una imagen de la Virgen de la Asunción (XVI) un

lienzo del Milagro de la Multiplicación de los Panes y los Peces y un pequeño Crucificado, ambos del siglo XVII. También realizan estas monjas de clausura repostería conventual, incluso por encargo.

(16) Iglesia de María Auxiliadora

Esta integrada en el edificio del colegio Salesianos y data de 1944. Tiene una simple portada formada por marco adintelado y rematada por una sobria espadaña. Su interior, una amplia nave rectangular, consta de cúpula en el Presbiterio que preside una imagen

de María Auxiliadora en bonito camarín y a los pies de la nave destacan las imágenes

del Cristo de la Buena Muerte y Ntra. Sra. de la Amargura, realizadas por el imaginero Rafael Barbero en 1946.

FUENTE: CASTELLANO DE TORRES, RAMÓN. Monumentos

de Morón, Morón de la Frontera. Editado por la Fundación

Fernando Villalón, 2001.

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ALCALÁ DE GUADAÍRA

Alcalá de Guadaíra posee un término municipal muy amplio y con una gran diversidad geográfica, distinguiéndose tres unidades: el alcor (inicial emplazamiento del núcleo urbano), la campiña o vega (hacia el Este del actual casco urbano) y las terrazas (al Norte del término municipal), lo que le proporciona grandes posibilidades para el desarrollo de la vida animal y vegetal, con una clima benigno, suelos fértiles y abundancia de agua. Esto ha influido decisivamente en el asentamiento desde fechas muy tempranas de de grupos que han encontrado en la zona todo lo necesario para su existencia.

Hoy es uno de los núcleos más poblados e industriosos del área metropolitana de la capital; Alcalá conjuga, por tanto, su pujante actualidad con un pasado literalmente milenario. La presencia humana se constata de forma ya continuada a partir de los tiempos históricos, en los que el hábitat se va concentrando paulatinamente en torno a dos ejes espaciales principales: la zona de Gandul y el alcor que actualmente ocupa el Castillo alcalareño.

Abundantes vestigios en el término constatan una prehistoria densa, su afianzamiento con el nombre de Hienipa en el I milenio a.C. y su consolidación en época romana, especialmente en Gandúl, donde la gran cantidad de restos romanos encontrados, demuestran la influencia de esta civilización.

Alcalá creció en la época Andalusí y los almohades la convertirían en el siglo XII en bastión defensivo, aljibe y tahona de la capital andalusí, desarrollándose entonces en el emplazamiento actual con la denominación de al-Qalat ued-Xira, la fortaleza del río del abasto, síntesis gráfica de sus rasgos fundamentales: un castillo imponente sobre una curva del río Guadaíra moviendo multitud de molinos harineros. Bajo la poderosa alcazaba se expandió el caserío amurallado, germen del casco antiguo de Alcalá.

La conquista cristiana de Alcalá se produce en un momento indeterminado entre 1.246 y 1.247. La ciudad se rinde a la hueste de Fernando III, a través de la mediación del rey de Granada, vasallo de aquel. El castillo, serviría por tanto como base para la conquista de Sevilla.

Adquirió después protagonismo en las guerras fronterizas y en las luchas nobiliarias que tiñeron de sangre la Baja Andalucía a fines del siglo XV. Con la paz Alcalá se orientó a menesteres más tranquilos, prosperando, sobre todo en el siglo XVIII, gracias a la fabricación de pan y al cultivo de sus extensos olivares. De hecho, Alcalá de Guadaíra, llamada por el escritor romántico Washington Irving, como la “benefactora de Sevilla”, fue durante siglos su abastecedora de agua y de pan, mereciendo el sobrenombre de Alcalá de los Panaderos.

El recinto fortificado de Alcalá de Guadaíra

El popularmente empleado término “Castillo” representa en realidad un complejo sistema defensivo constituido por tres áreas bien diferenciadas: a)  El espacio que desde época de dominación islámica ocupaba la ciudad, y en cuyo centro se encuentra el santuario de Nra. Sra. del Águila, patrona de Alcalá, anteriormente mezquita y después iglesia mayor de la villa. Un espacio rodeada por murallas y puertas bien fortificadas. b) El alcázar, situado al Oeste del espacio anterior, y separado del mismo por un sólido cinturón de murallas y torres, con poderoso foso hoy cegado. c) Finalmente, el conocido como “Arrabal de San Miguel”, al Sur de ambos espacios, y que fue la expansión natural de la Alcalá cristiana medieval en su crecimiento durante los primeros siglos de dominación cristiana tras la reconquista.

Estructura actual del recinto fortificado de Alcalá de Guadaíra.El Complejo fortificado de Alcalá de Guadaíra constituye un sistema defensivo vertebrado en cuatro unidades:1) Alcazaba.

2) Recinto de la villa.

3) Arrabal de San Miguel.

4) Estructura defensiva de la “Torre Mocha”

Castillo de Alcalá

Junto con el Río Guadaíra es probablemente uno de los más importantes signos de identidad de la Ciudad. Es el germen histórico de la población, que desde su interior va extendiéndose a lo largo de los siglos hasta conformar los actuales límites del caso urbano.
Está situado en un promontorio de altura suficiente para dominar visualmente su entorno, en el mismo lugar en que con anterioridad hubo ya asentamientos humanos de la Edad de Bronce. Su construcción se lleva a cabo bajo dominación musulmana, en los siglos XII y XII, aunque tras la reconquista por Fernando III es cuando adquiere su configuración definitiva, realizándose obras de envergadura hasta finales del s.XV e inicios del XVI.En 1924 fue declarado Monumento de Interés Histórico-Artístico, y en 1985 recibió la catalogación como Bien de Interés Cultural. Actualmente se vienen acometiendo obras de consolidación y restauración de sus torres y algunas murallas.

Ermita de Nuestra Señora del Aguila

Originalmente la iglesia de Santa María constituyó la parroquial de la collación del mismo nombre, intramuros y núcleo de la Villa de Alcalá desde su fundación a finales del siglo XIII. Existe la tradición de suponer la preexistencia de una mezquita en su misma ubicación, si bien este hecho no se halla confirmado.

El edificio de la iglesia presenta una traza característica del grupo de iglesias parroquiales del mudéjar sevillano de los siglos XIII – XIV. Posee tres naves, de las que destaca la central, con una cabecera alargada con contrafuertes al exterior y portada sobresaliente con arco ojival. En cabecera de la nave sur se conserva un interesante fresco representando a Santiago y San Mateo, patrón de la villa, obra de carácter gótico que podría fecharse entre los ss. XIV y XV. Son igualmente singulares la situación de la torre campanario, exenta del edificio, y la flor de lis tallada sobre la cabecera de la iglesia.

Entre los siglos XVIII y XIX el edificio experimenta una intensa reforma, momento al que pertenecería la portada meridional, de estilo neoclásico. Tras el golpe de estado de 1936 y la subsiguiente reacción popular, la iglesia fue incendiada, perdiendo íntegramente sus cubiertas, y dando lugar a una nueva restauración realizada en la década de 1940 por el arquitecto Félix Hernández, quien también intervino sobre la torre, dándole su aspecto “mudéjar” actual.

La iglesia conserva en su interior la imagen de Santa María del Águila, patrona de la ciudad y objeto de una singular procesión cada 15 de agosto.

 

Vídeo sobre la visita (fotos y algo de historia)

Fotografías (118) de la visita

Romanorum Vita

Romanorum Vita. Una historia de Roma

Retrocedemos 2.000 años para comprobar la vida cotidiana en la Antigua Roma

  • Lugar: Plaza de San Francisco de Sevilla
  • Tipo de exposición: Divulgativa
  • Fecha(s): 17/09/2012 – 30/10/2012
  • Sesión: De lunes a viernes de 9 a 14 y de 15.30 a 20.00 h. y los sábados, domingos y festivos de 10.30 a 14.30 y de 16.30 a 21.30 h.
  • Precio: entrada gratuita.

La Obra Social La Caixa ha viajado en el tiempo con la exposición Romanorum Vita. Una historia de Roma, en la que da respuesta a la pregunta de cómo vivían los antiguos romanos en la ciudad de Pompeya. Los arqueólogos e historiadores han dedicado sus esfuerzos en reconstruir la vida cotidiana de los pueblos antiguos y gracias a la gran cantidad de hallazgos arqueológicos y documentación se ha podido reelaborar la organización de las ciudades. Sin embargo, resulta difícil imaginar la actividad que se vivía en las calles, los negocios, los olores, las formas de expresión o religiosidad popular, etc.

  • La exposición divulgativa e itinerante, pensada para todos los públicos, invita al espectador a pasear por una ciudad romana, un día cualquiera, poco antes de la destrucción de Pompeya en el año 79 d.C., en plena época imperial. De este modo, se puede comprobar las costumbres, tradiciones, ritos y formas de vida de este pueblo tan fascinante que, a pesar del tiempo transcurrido, no se encuentra tan lejos de nosotros.

Ver vídeo de la exposición.