Biblioteca Colombina

BIBLIOTECA COLOMBINA

Lugar: Catedral de Sevilla, c/ Alemanes s/n 41004-Sevilla

Fecha de la visita: 11-jun-2012

 La visita:

Nuestra cita concertada a las 1700h fue atendida por uno de los técnicos de la Institución Colombina, Pepe. Subimos a la primera planta y sobre una mesa-vitrina que contenía diversos facsímil de varias obras como “Las Profecías de Cristobal Colón”,  Los Viajes de Marco Polo,  el “Libro de menescalia” de Antonio Diaz (tratado sobre caballerias), o el libro con los “Repertorios de Hernando Colón”entre otros, comenzó a hablarnos sobre los diferentes tipos de obras que contiene la Biblioteca Colombina así como nos explicó que la Institución Colombina maneja los fondos y archivos de la Biblioteca Capitular, Colombina y del Arzobispado. Seguidamente pasamos a otra sala interior mas pequeña y sobre otra mesa-vitrina con distintas obras desde la mas antigua del Siglo IX, pasando por un libro de horas, la Gramática Castellana de

Detalle repertorios bibliograficos Hernando Colón

Antonio de Nebrija,  un libro de Plantini, el “Antibarba” de Erasmo de Rotterdam (con una dedicatoria personasl del holandes a Hernando Colón) o un libro para Misas con ilustraciones a página completa dónde el color se conservaba intacto, nos explico cómo se formó la extensa biblioteca de Hernando Colón y qué había quedado de ella en las vitrinas a nuestro alrededor. Nos habló sobre los libros de la vitrina su composición, tipografía materiales, el “puntaje” en el pergamino, etc. Toda la explicación transcurrió en dos horas que, a mí particularmente, no me supo a mas de 15 minutos de lo ameno e interesante que me pareció todo lo relatado por Pepe. Finalmente en otra sala mayor pudimos contemplar las estanterías amplísimas del resto de la biblioteca Capitular.

Sobre Hernando Colón:

“Atesoró unos fondos de más de 17.000 volúmenes, muchos de ellos incunables, una cifra enorme para el inicio del siglo XVI”.

Hernando Colón

Las bibliotecas de la antigüedad, desaparecidas en el devenir de los siglos por saqueos, terremotos, incendios o concienzudamente quemadas en pilas por la intolerancia y la sinrazón, aparecen hoy envueltas por un romántico halo de grandeza. Alejandría, Pérgamo o la biblioteca califal de Córdoba siguen siendo hoy referencia de sociedades cultas donde se rendía devoción al cultivo del conocimiento y saber.

Todavía hoy, en el inicio de un espectacular desarrollo de las nuevas tecnologías de comunicación y almacenamiento de datos e información, una biblioteca es un lugar sagrado, silente, discreto, donde el amor a la cultura es reverenciado. Aunque lógica y afortunadamente se irá incrementando el uso de los nuevos soportes informáticos no es cierto, como algunos afirman, que se inicia el ocaso de los libros. En el futuro habrá, y eso es magnífico, más electrónica; pero también habrá más libros. Y también veremos cómo se incrementa la afición por los buenos libros, especialmente por los antiguos. La bibliofilia no es una pasión en vías de extinción.

España es una tierra donde el amor a los libros es antigua. Desde nuestros bellísimos manuscritos y

Libro de las Profecías de Cristobal Colon

beatos, pasando por la ingente tarea realizada por los copistas amanuenses de nuestros monasterios medievales, en esos siglos llamados oscuros siempre brilló, con mayor o menor intensidad, la vida propia de nuestros libros. Y fulgor propio, muy desconocido para el ciudadano medio, alcanzó la cultura escrita en la España musulmana. La biblioteca califal de Al-Hakem II no tuvo parangón en sus días. Algunos taifas posteriores también desarrollaron centros de saber alrededor de importantes bibliotecas.

Pero es a raíz de la entrada de la imprenta en España en 1472 cuando el libro se comienza a popularizar. Escasos veinte años después de su invención, la imprenta llega a España y comienzan a editarse libros en nuestras ciudades y así nacen entre las clases pudientes las primeras bibliotecas privadas.

El vendaval del Renacimiento también se extiende a través de los textos impresos con tipos móviles. Son años de vértigo: se extienden nuevas ideas, se imprimen libros, la España cristiana vence a la musulmana, los pendones de Castilla ondean sobre la Alhambra, se descubre América, España se convierte en una potencia mundial. Y en el corazón del vértigo está Sevilla. Y, como protagonista, la familia Colón. El almirante de la Mar Oceánica, descubridor de un continente, tiene dos hijos, uno legítimo –en la terminología de la época–, llamado Diego, y otro, ilegítimo, llamado Hernando. Hernando Colón.

Libro de menescalia

Hernando Colón, nacido en Córdoba en 1488 es uno de los mayores bibliófilos de la historia. Bibliófilo y bibliógrafo, ya que no sólo sentía la pasión por poseer y coleccionar libros de ediciones raras y hermosas, sino que además los conocía, los catalogaba, estudiaba y describía, es un personaje sumamente atractivo, acompañante e historiador de su padre en su cuarto viaje a América, eminente humanista y cosmógrafo, cortesano y hombre de su tiempo, un tiempo en el que quisimos volver a ser centro de la vida, superando añejos teocentrismos medievales. Pero Hernando Colón es algo más que un eminente hijo de su tiempo. Es sobre todo una biblioteca. Su obra más querida es la biblioteca Fernandina o Colombina, en la que Hernando Colón no sólo atesoró miles de volúmenes, sino que realizó los catálogos bibliográficos necesarios para clarificar su mundo de libros. Desde su infancia, en tiempos de los Reyes Católicos, conoció los libros. Se ha dicho que su padre, Cristóbal Colón, mercadeaba antes de su viaje a América con libros, en un momento en que se extendía el ansia de saber y conocer, con el vuelo otorgado con la imprenta a los conocimientos únicamente atesorados hasta entonces en anaqueles de monasterios. Los libros que trató en su infancia se convirtieron

El Antibarbarismo, de Erasmo de Rotterdam

en su amor y su pasión. Fue el primero en pasar una colección al Nuevo Mundo, en las famosas cuatro arcas con unos doscientos cincuenta libros, algunos de ellos de enorme valor. Recorrió varias veces España y Europa visitando mercaderes de libros, invirtiendo toda su importante fortuna en adquirir los más raros y hermosos.

Atesoró unos fondos de más de 17.000 volúmenes, muchos de ellos incunables, una cifra enorme para el inicio del siglo XVI. Probablemente, es la mayor biblioteca en todo el mundo occidental de su tiempo. Su afán de coleccionismo no se limitaba a los raros y carísimos ejemplares, sino que también daba orden de adquirir publicaciones más sencillas y populares, acumulando casi quinientos cuadernillos poéticos. Si estos fondos hubiesen perdurado, una parte importante de la obra de los Encina, Urrea o Rodrigo de Reinosa no se habría perdido.

Gramática Castellana de Antonio de Nebrija

La biblioteca, que tuvo su sede en Sevilla, puerta de América de principios del siglo XVI, comenzó a disgregarse tras su muerte. Más de 10.000 volúmenes salieron por uno u otro motivo de la biblioteca madre, siendo la primera beneficiaria la Biblioteca del Monasterio de El Escorial. Los volúmenes que permanecieron en Sevilla pertenecen al cabildo catedralicio de la ciudad hispalense, denominándose hoy la Biblioteca Colombina, que, sin ser siquiera sombra de lo que fue, es todavía un auténtico tesoro bibliográfico.

Hernando Colón no sólo fue el mayor coleccionista de libros, sino que creó su propio universo del saber de su tiempo. Y, como hombre del Renacimiento, quiso dominar, domesticar, abarcar todo ese conocimiento. Y trabajó en su análisis y clasificación elaborando completos catálogos, índices y tablas, trabajos indispensables para el conocimiento de los primeros libros europeos, algunos de ellos inexistentes en la actualidad, que sólo son conocidos por la meticulosa descripción y catalogación que Hernando Colón hizo de ellos.

Y en estos momentos de revolución tecnológica, donde pretendemos almacenar y catalogar todo nuestro conocimiento en bibliotecas informáticas, deberíamos rendir homenaje a aquellas figuras humanistas renacentistas, también españolas, que tras el coleccionismo de belleza hecha libros buscaron dominar todo su saber. Desde entonces hasta ahora hemos incrementado nuestro bagaje de saberes, pero la llama íntima que sigue latiendo en la humanidad de atracción hacia la cultura y conocimiento lució como nunca en el hijo de Colón, don Hernando, al que damos un rendido homenaje de admiración y respeto.

Para ver todas las fotos de la visita (12) pincha aquí.

Información que puede encontrarse en la pagina web de la Institución Colombina:

HERNANDO COLÓN Y SU BIBLIOTECA

**Hernando Colón y el humanismo

**La Biblioteca Colombina

*Libros heredados de Cristóbal Colón

*La Biblioteca en la casa de la Puerta de Goles

*Fuentes documentales

*Memorial al emperador Carlos V
*Testamento de Hernando Colón

*La Biblioteca en la Catedral

**REPERTORIOS DE HERNANDO COLÓN

*Repertorios bibliográficos

*Repertorios no bibliográficos. La colección de estampas

** FONDOS BIBLIOGRÁFICOS

*Manuscritos

*El Libro de las Profecías de Cristóbal Colón
*Liber de promissionibus et predictionibus Dei (s.IX)
*Lliber de menescalia de Manuel Díez

*Impresos

* Incunables

Ars moriendi
La Imago mundi de Pierre d’ Ailly
La Gramática castellana de Antonio de Nebrija

* Impresos del s.XVI

Biblia Políglota Complutense
La Eneida de Virgilio
Iudicio del Frate

BIBLIOGRAFÍA

EL CATÁLOGO INFORMATIZADO

Acceso al catálogo

Las instalaciones y los fondos de la Institución Colombina no sólo son accesibles a los investigadores actuales. Las visitas concertadas de estudiantes proporciona una información básica a estos futuros usuarios. En otras ocasiones, se trata de grupos personas que simplemente desean conocer este rico patrimonio bibliográfico y documental que, como tal, es común a todos.

La procedencia de los visitantes es por tanto muy variada: alumnos universitarios, asistentes a congresos o cursos relacionados de alguna manera con nuestros fondos, grupos culturales, talleres de encuadernación, etc. En total, en torno al millar de personas cada año llega a conocer la Institución Colombina a través de este Servicio.
Descripción de las visitas:

Las visitas se pueden realizar tanto a los fondos de las bibliotecas como de los archivos, siempre guiados por un técnico de esta Institución. Los visitantes podrán conocer las zonas comunes de consulta y acercarse a la historia y riqueza de nuestro patrimonio a través de una exposición de libros – o documentos en su caso- originales, seleccionados específicamente según las características e intereses de cada visita.

Cómo concertar una visita:

Las visitas siempre deben fijarse con antelación y por escrito (carta por correo postal, fax o e-mail), determinando el día y la hora así como el número de personas, que se aconseja no supere las 35 o 40 por grupo. También deben indicar qué fondo es el que desean visitar y si tienen interés en ver obras concretas. Se aconseja llamar antes por teléfono para comentar todos los datos y ver días disponibles y, una vez fijados, enviar el escrito ya con los datos en firme.

Para concertar la visita dirigirse a la Gerencia de la Institución Colombina:
Teléfono: 954 56 27 21, Fax: 954 – 21 18 76
E-mail: direccionic@institucioncolombina.org

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