Ayuntamiento de Sevilla

Ayuntamiento de Sevilla
Fecha visita: 8-02-2011
Desde la Reconquista de Sevilla por el rey San Fernando, el Cabildo Municipal, formado por los Caballeros Veinticuatro y por los Jurados, se reunía en el Corral de los Olmos que estaba al pie de la Giralda, bajo la hornacina de la Virgen de los Olmos en la Plaza de la Virgen de los Reyes. Pero al enriquecerse Sevilla en el siglo XVI, ya no era decoroso un tan pobre Corral para una tan rica ciudad, por lo que se determinó construir un gran Palacio Consistorial, eligiéndose el lugar de la Plaza de San Francisco. En 1527 inició las obras el arquitecto Diego de Riaño, a quien se deben los planos. El estilo es renacentista y puede considerarse el Ayuntamiento de Sevilla como uno de los más extraordinarios monumentos de España en su estilo, aunque aún no está terminado de labrar su exhorno exterior. También intervinieron otros destacados arquitectos como Hernán Ruiz II (autor del campanario de la Giralda). La fachada de estilo neoclásico que da a la plaza Nueva, es obra de Balbino Marrón del año 1862, cuando se terminó de derribar el Convento de San Francisco.
El edificio histórico que ocupa el Ayuntamiento, constituye una de las muestras más notables de la arquitectura plateresca. Se encuentra ubicado en la Plaza Nueva. Se comenzó a edificar en el siglo XV por Diego de Riaño, el maestro ejecutó el sector meridional del Ayuntamiento, el arquillo de comunicación con el monasterio franciscano y dos plantas recubiertas de relieves platerescos con representaciones de personajes históricos y míticos, heráldicas y emblemas alusivos a los fundadores de la ciudad, como Hércules y Julio César. Esta sede fue reformada, , en el s. XIX por Demetrio de los Ríos y Balbino Marrón, quienes trazaron una nueva fachada principal, orientada a la Plaza Nueva, de corte neoclásico. A su vez, reorganizaron el interior alrededor de dos patios y una gran escalera.
La fachada a la Plaza de San Francisco nos presenta puertas y ventanales adornados con medallones de personajes mitológicos e históricos. Las pilastras se decoran con ramos florales y grotescos.
A este lado del edificio está el Arquillo que comunica la Plaza de San Francisco con la Plaza Nueva. A los dos lados del arquillo, a media altura, se ven dos hornacinas con estatuas, la una de Hércules, (navegante fenicio y luego considerado dios mitológico) a quien se atribuye la fundación de la ciudad de Sevilla y la otra estatua es la de Julio César, que restauró y amuralló la ciudad. Ambos figuran en este lugar de honor al ser considerados como los Padres de la Patria Hispalense. La fachada del Ayuntamiento que da a la Plaza Nueva es moderna, y de escaso interés arquitectónico.
Su construcción supuso la independencia del poder civil frente al religioso, rompiendo una tradición por la que hasta entonces los cabildos eclesiástico y municipal habían compartido sede, así como el comienzo de un programa de reformas urbanas encaminadas a transformar la imagen de la ciudad. El edificio rompe también la tradición local del ladrillo, y para adecuarse al lenguaje clásico emplea la piedra; con un complejo programa ornamental e iconográfico, exponente de la nueva imagen que la ciudad quería ofrecer de sí misma.
Este primer edificio constituye una de las muestras más notables de la arquitectura plateresca. La obra se inicia en el año 1526, celebrándose cabildo por primera vez en el nuevo edificio en 1556. La comienza Diego de Riaño, a quien se le encargó que labrara una construcción de piedra, duradera y con fachadas a la Plaza Mayor ante el desaparecido convento de San Francisco. A la muerte del Maestro le sucede en las obras el cantero y aparejador Juan Sánchez.
El edificio ocupa el sector meridional del actual Ayuntamiento, con el “Arquillo” que comunicaba con el compás del monasterio franciscano. Las fachadas se desarrollan con marcada horizontalidad articuladas mediante una composición arquitectónica precisa, con dos plantas recubiertas tanto al exterior como al interior de relieves platerescos de vibrante talla escultórica y grutescos de acento florentino; y con escudos heráldicos y emblemas alusivos a la justicia, la armonía y el buen gobierno, con representaciones de personajes ligados a la ciudad: el fundador mítico Hércules, Julio César que dió el primer Cabildo, y al Emperador Carlos que hizo de Sevilla la capital de su imperio.
En la planta baja se sitúan:
•    Apeadero (acceso al edificio), sala rectangular, paralela a la fachada a la plaza de San Francisco, con

Apeadero

elementos híbridos entre el gótico y el renacentista plateresco
•    Antecabildo con la escalera, que se divide en dos tramos diferenciados, uno con bóveda casi plana y otro cubierto por cúpula, ambos ejecutados por Juan Sánchez.
•    Cabildo bajo o Sala Capitular, con una magnífica bóveda, con

Sala Capitular Baja

casetones en los que se encuentran esculpidas  imágenes de retratos de los reyes de España anteriores a Felipe II. La sala se encuentra cubierta rodeada por una doble fila de bancos, los muros presentan un friso con medallones y grutescos.
•    sala del Juzgado de Fieles Ejecutores, junto al Arquillo y sin comunicación con las anteriores
La escalera desemboca en el vestíbulo de la planta alta, en la que se encuentran:
•    Biblioteca, desde la que se accede a la Sala Capitular
•    sala capitular alta, cubierta de artesonados de madera. Actualmente se exponen en este recinto algunas de las pinturas municipales más importantes, como son la Inmaculada y el retrato de Fray Pedro de Oña, de Zurbarán, la procesión de santa Clara y la derrota de los sarracenos de Valdés Leal

Salón Colón

•    Salón Colón, también denominado salón de los borbones, en el que se encuentran una serie de retratos reales.
•    sala del Archivo.
Hacia 1560 se decide ampliar el edificio, con una nueva construcción que se extiende hacia el norte. Era una galería porticada de dos pisos, diseñada y construida por Hernán Ruiz II, que actualmente no se conserva.
Durante el siglo XIX el Convento de San Francisco sufrió una ocupación militar, dos incendios y la exclaustración de la “desamorización de Mendizábal”, con lo que estaba casi en ruinas. Una vez derribado el convento en 1840, los terrenos pasaron a propiedad municipal. En 1852 se encarga al arquitecto municipal Balbino Marrón que realice un proyecto para el nuevo Consistorio. El primer proyecto se aprueba por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando al año siguiente, pero no puede ser llevado a cabo por problemas económicos del Ayuntamiento. Un segundo proyecto se aprueba en 1855; las obras sufrieron continuas interrupciones y el proyecto tuvo varias reformas a cargo de Miguel Galiano y Demetrio de los Ríos. En la parte de la Plaza de San Francisco hubo que derribar las logias del siglo XVI por ruina, y se decidió hacer una fachada que prolongase el edificio plateresco; sin embargo la decoración de este sector nunca llegó a terminarse y hoy podemos ver la fachada con los bloques de piedra preparados para ser tallados (lo que se denomina “en sólido capaz”). La fachada principal que da a la Plaza Nueva se culminó en 1867, y la decoración del Salón Colón en 1871, con lo que se puede considerar por concluida la obra.
Esta sede fue reformada, tras el derribo del convento de San Francisco, en el s. XIX, siendo trazada una nueva fachada principal orientada a la Plaza Nueva, de corte neoclásico. A su vez se reorganizó el interior, alrededor de dos patios y una gran escalera.
Actualmente se guardan en él algunos elementos de elevado interés artístico e histórico, como el pendón de la ciudad.
El edificio es rico en cuadros antiguos, de grandes maestros, que datan de los siglos XVI y XIX y que cuenta con obras de artistas tan famosos como Juan de Espinal, Valdés Leal o Zubarán, así como escultura, vidrieras y otros tesoros artísticos. En 1898 los herederos de la infanta Maria Luisa Fernanda, duquesa de Montpensier, donaron al Ayuntamiento de Sevilla 51 lienzos que decoraban la escalera principal del palacio de San Telmo. Se trata de una galería de personajes ilustres, de las artes, las letras y milicia, así como de reyes. Fundamentalmente son obras de Antonio Cabral Bejarano y de sus hijos, y de Joaquín Dominguez Becquer, entre las que figuran copias de Murillo y Zurbarán, entre otros. La mayoría de estas obras se encuentran en un salón-comedor de la primera planta.
Bien de Interés Cultural, el Ayuntamiento de Sevilla está catalogado como Monumento desde su publicación en 1931.

Para ver todas las fotos (108) de la visita pincha aquí.

Para ver una presentación en pps sobre este Ayuntamiento pincha aquí

 

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