Capilla de Montserrat (Sevilla)

Capilla de Montserrat (Sevilla)

Fecha de la visita: 15-02-2012

Lugar: Calle Cristo del Calvario, frente a la Iglesia de la Magdalena.

La Capilla de Montserrat es un pequeño templo que en la antigüedad fue sede de la Hermandad de Nuestra Señora de la Antigua y Siete Dolores, en la actualidad y desde los años 40 del pasado siglo es sede de la Hermandad de Montserrat

Historia.- Su construcción se debe al célebre arquitecto Leonardo de Figueroa, y se fecha entre los años 1704 y 1710, siendo parcialmente renovada años más tarde por Diego Antonio Díaz, quien quizás sea el autor de la portada, aunque el profesor Sancho Corbacho la atribuye a Matías José de Figueroa, hijo del primero.

Es la sede de la Hermandad de Monserrat, fundada a finales del siglo XVI en la iglesia de San Ildefonso por comerciantes catalanes que por entonces residían aquí. Después de haber pasado por distintas sedes en las iglesias de San Julián y de San Pablo, el 20 de marzo de 1939 pasó a esta capilla, antigua sede de la desaparecida Hermandad de la Antigua y Siete Dolores (que la edificó tras adquirir a los dominicos un viejo patio de caballerizas del convento de San Pablo)  a cambio de la que tenían en el compás de San Pablo, frente a la puerta de la epístola, demolida para realizar el ensanche de la actual calle San Pablo.

De sencilla construcción, a su interior se accede a través de una puerta adintelada sobre la que se abren tres hornacinas. El interior es de una sola nave dividida en tres tramos, con coro a los pies y presbiterio.

Su cubierta se resuelva con una bóveda de cañón con lunetos (pequeñas bóvedas con forma de media luna que atraviesan los costados de una bóveda de cañón con el fin de introducir iluminación natural al interior) típicos del período barroco. a excepción del falso crucero ante el presbiterio, que se resuelve con una bóveda vaída o de pañuelo.

Al exterior presenta una alta fachada de ladrillo avitolado que aparece presidida por una gran portada donde destaca, entre pilastras cajeadas, un moldurón barroco plegado en sus ángulos. Sobre ella se crea una triple hornacina rematada por frontones y molduras barrocas  con pinturas al fresco fechadas en el siglo XVIII, cuyo estado era lamentable hasta que en 2.009 fueran magníficamente restauradas por Antonio Díaz Arnido. La hornacina de la izquierda representa a santa María Magdalena, la de la derecha nos muestra a san Juan Evangelista, en tanto que en la central aparece Nuestra Señora de la Antigua y Siete Dolores, primitiva titular de la capilla, con los monarcas Felipe II y Felipe III arrodillados a sus pies, en actitud devota.

A ambos lados de la puerta existen retablos cerámicos que representan a las imágenes titulares de la Hermandad, el Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón y Nuestra Madre y Señora de Montserrat.

 

El retablo mayor es de estilo neoclásico, aunque muy reformado. En su centro se encuentra la imagen del Cristo de la Conversión, un crucificado con tres clavos, de 192 centímetros de estatura, en el momento de pronunciar la Segunda Palabra, la que dirigió Jesucristo a Dimas (el Buen Ladrón) prometiéndole el Paraíso. obra de Juan de Mesa realizada en 1620. Fue restaurado en varias ocasiones: en 1.851 por Gabriel de Astorga (entre otras cosas, le colocó ojos de cristal) y en 1.928 de nuevo; en 1.968, Francisco Buiza Fernández restauró la corona de espinas y, finalmente, en 1.983, tuvo una nueva intervención a cargo de José Rodríguez Rivero-Carrera. A sus pies recibe culto la Virgen de Montserrat de 164 cms.,  imagen de vestir atribuida a Gaspar de la Cueva (1608) sin embargo, según parece, no quedó a gusto de la Hermandad, que la envió para que la rehiciera, incluyendo nuevas manos, a un discípulo de Martínez Montañés, que se cree pudiera haber sido un joven Juan de Mesa. A lo largo del tiempo ha sido restaurada por Manuel Gutiérrez-Reyes Cano en 1.899 (a causa de un incendio), por Francisco Buiza Fernández en 1.968 y por José Rodríguez Rivero-Carrera en 1.991. Tambien en estos pies se encuentra una imagen de San Juan.

Está escoltado, en los muros laterales, por los dos ladrones, Dimas y Gestas, realizados en 1.628 por Pedro Nieto Montañés. La Hermandad disponía de otros dos ladrones, tallados en 1.981 por Gabriel Cuadrado Díaz y que dejaron de procesionar en fechas muy recientes. Según me apunta un colaborador, ya no pertenecen a la Hermandad, pues fueron enajenados en  2.008, encontrándose en la actualidad en la Ermita de san Dimas, en Aracena.

La capilla cuenta con una buena colección de pinturas del XVII e interesantes piezas de imaginería,  como San Juan Bautista y san Juan Evangelista atribuidos a Pedro Duque Cornejo y  la Magdalena arrodillada, del círculo de Pedro Roldán que se encuentra en un altar del lado de la Epistola. Continuando hacia los pies de la nave hay varios cuadros. Los dos cuadros superiores de ambos lados corresponden a la serie de cuatro  con la temática de “Los Padres de la Iglesia”, realizados por  Clemente de Torres. y debajo de ellos en el lado del Evangelio una imagen de La Moreneta copia a escala real de la talla románica  del siglo XII venerada en el Monasterio de Montserrat.

En el lado del Evangelio, en otro altar está una imagen de nuestra Señora del Rosario, obra documentada de Cristóbal Ramos en 1787 con la curiosidad de que realizó dos obras iguales: una tallada en madera para el culto y otra, realizada en pasta y madera, para salir en procesión.. Es una escultura que ha pasado totalmente desapercibida para la historiografía artística. Fue restaurada por José Rodríguez Rivero-Carrera en 2001.

Bajo la tribuna de la iglesia encontramos, sobre una peana, la escultura de san Isaías. Fue tallada por Vicente Hernández Couquet, catedrático de escultura de la Real Academia de Nobles Artes y estrenó paso en 1.861, procesionando hasta 1.893, año en que fue dañada gravemente por un aguacero. Tan solo volvió a salir, de forma excepcional, en 1.931, y  otra de San Vicente Ferrer, flagelándose. Atribuida a Juan de Mesa, esta imagen procesionaba antiguamente. Tambien un cuadro de San Nicolás de Bari. Anónimo, siglo XVII.

Ya sobre la pequeña puerta de salida, encontramos una lápida, que recuerda al marqués de Pickman fechada en 14-7-1912.

Antes de llegar a los pies de la nave hay un acceso a las dependencias internas de la Hermandad en las que podemos ver

*en la planta baja varias vitrinas con mantos bordados de la Virgen, ciriales, cruz de guía, frontal y trasera de los pasos, dos pequeñas mesas con candelabros y un Cristo de Marfil, y una campana. En las paredes varias pinturas curiosas como dos con el Niño Jesús.  Al fondo de esta habitación y mediante una escalera cuyas paredes están cubiertas con distintos dibujos del Cristo subimos a

*la planta alta dónde se guardan mas objetos como ciriales, ropas, vitrinas con coronas de la Virgen y diversos cuadros y pinturas. Al fondo está la barra del bar de la Hermandad y junto a ella otra escalera que nos lleva a la planta baja dónde damos por finalizada nuestra visita a esta bonita Hermandad de Montserrat.

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Ayuntamiento de Sevilla

Ayuntamiento de Sevilla
Fecha visita: 8-02-2011
Desde la Reconquista de Sevilla por el rey San Fernando, el Cabildo Municipal, formado por los Caballeros Veinticuatro y por los Jurados, se reunía en el Corral de los Olmos que estaba al pie de la Giralda, bajo la hornacina de la Virgen de los Olmos en la Plaza de la Virgen de los Reyes. Pero al enriquecerse Sevilla en el siglo XVI, ya no era decoroso un tan pobre Corral para una tan rica ciudad, por lo que se determinó construir un gran Palacio Consistorial, eligiéndose el lugar de la Plaza de San Francisco. En 1527 inició las obras el arquitecto Diego de Riaño, a quien se deben los planos. El estilo es renacentista y puede considerarse el Ayuntamiento de Sevilla como uno de los más extraordinarios monumentos de España en su estilo, aunque aún no está terminado de labrar su exhorno exterior. También intervinieron otros destacados arquitectos como Hernán Ruiz II (autor del campanario de la Giralda). La fachada de estilo neoclásico que da a la plaza Nueva, es obra de Balbino Marrón del año 1862, cuando se terminó de derribar el Convento de San Francisco.
El edificio histórico que ocupa el Ayuntamiento, constituye una de las muestras más notables de la arquitectura plateresca. Se encuentra ubicado en la Plaza Nueva. Se comenzó a edificar en el siglo XV por Diego de Riaño, el maestro ejecutó el sector meridional del Ayuntamiento, el arquillo de comunicación con el monasterio franciscano y dos plantas recubiertas de relieves platerescos con representaciones de personajes históricos y míticos, heráldicas y emblemas alusivos a los fundadores de la ciudad, como Hércules y Julio César. Esta sede fue reformada, , en el s. XIX por Demetrio de los Ríos y Balbino Marrón, quienes trazaron una nueva fachada principal, orientada a la Plaza Nueva, de corte neoclásico. A su vez, reorganizaron el interior alrededor de dos patios y una gran escalera.
La fachada a la Plaza de San Francisco nos presenta puertas y ventanales adornados con medallones de personajes mitológicos e históricos. Las pilastras se decoran con ramos florales y grotescos.
A este lado del edificio está el Arquillo que comunica la Plaza de San Francisco con la Plaza Nueva. A los dos lados del arquillo, a media altura, se ven dos hornacinas con estatuas, la una de Hércules, (navegante fenicio y luego considerado dios mitológico) a quien se atribuye la fundación de la ciudad de Sevilla y la otra estatua es la de Julio César, que restauró y amuralló la ciudad. Ambos figuran en este lugar de honor al ser considerados como los Padres de la Patria Hispalense. La fachada del Ayuntamiento que da a la Plaza Nueva es moderna, y de escaso interés arquitectónico.
Su construcción supuso la independencia del poder civil frente al religioso, rompiendo una tradición por la que hasta entonces los cabildos eclesiástico y municipal habían compartido sede, así como el comienzo de un programa de reformas urbanas encaminadas a transformar la imagen de la ciudad. El edificio rompe también la tradición local del ladrillo, y para adecuarse al lenguaje clásico emplea la piedra; con un complejo programa ornamental e iconográfico, exponente de la nueva imagen que la ciudad quería ofrecer de sí misma.
Este primer edificio constituye una de las muestras más notables de la arquitectura plateresca. La obra se inicia en el año 1526, celebrándose cabildo por primera vez en el nuevo edificio en 1556. La comienza Diego de Riaño, a quien se le encargó que labrara una construcción de piedra, duradera y con fachadas a la Plaza Mayor ante el desaparecido convento de San Francisco. A la muerte del Maestro le sucede en las obras el cantero y aparejador Juan Sánchez.
El edificio ocupa el sector meridional del actual Ayuntamiento, con el “Arquillo” que comunicaba con el compás del monasterio franciscano. Las fachadas se desarrollan con marcada horizontalidad articuladas mediante una composición arquitectónica precisa, con dos plantas recubiertas tanto al exterior como al interior de relieves platerescos de vibrante talla escultórica y grutescos de acento florentino; y con escudos heráldicos y emblemas alusivos a la justicia, la armonía y el buen gobierno, con representaciones de personajes ligados a la ciudad: el fundador mítico Hércules, Julio César que dió el primer Cabildo, y al Emperador Carlos que hizo de Sevilla la capital de su imperio.
En la planta baja se sitúan:
•    Apeadero (acceso al edificio), sala rectangular, paralela a la fachada a la plaza de San Francisco, con

Apeadero

elementos híbridos entre el gótico y el renacentista plateresco
•    Antecabildo con la escalera, que se divide en dos tramos diferenciados, uno con bóveda casi plana y otro cubierto por cúpula, ambos ejecutados por Juan Sánchez.
•    Cabildo bajo o Sala Capitular, con una magnífica bóveda, con

Sala Capitular Baja

casetones en los que se encuentran esculpidas  imágenes de retratos de los reyes de España anteriores a Felipe II. La sala se encuentra cubierta rodeada por una doble fila de bancos, los muros presentan un friso con medallones y grutescos.
•    sala del Juzgado de Fieles Ejecutores, junto al Arquillo y sin comunicación con las anteriores
La escalera desemboca en el vestíbulo de la planta alta, en la que se encuentran:
•    Biblioteca, desde la que se accede a la Sala Capitular
•    sala capitular alta, cubierta de artesonados de madera. Actualmente se exponen en este recinto algunas de las pinturas municipales más importantes, como son la Inmaculada y el retrato de Fray Pedro de Oña, de Zurbarán, la procesión de santa Clara y la derrota de los sarracenos de Valdés Leal

Salón Colón

•    Salón Colón, también denominado salón de los borbones, en el que se encuentran una serie de retratos reales.
•    sala del Archivo.
Hacia 1560 se decide ampliar el edificio, con una nueva construcción que se extiende hacia el norte. Era una galería porticada de dos pisos, diseñada y construida por Hernán Ruiz II, que actualmente no se conserva.
Durante el siglo XIX el Convento de San Francisco sufrió una ocupación militar, dos incendios y la exclaustración de la “desamorización de Mendizábal”, con lo que estaba casi en ruinas. Una vez derribado el convento en 1840, los terrenos pasaron a propiedad municipal. En 1852 se encarga al arquitecto municipal Balbino Marrón que realice un proyecto para el nuevo Consistorio. El primer proyecto se aprueba por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando al año siguiente, pero no puede ser llevado a cabo por problemas económicos del Ayuntamiento. Un segundo proyecto se aprueba en 1855; las obras sufrieron continuas interrupciones y el proyecto tuvo varias reformas a cargo de Miguel Galiano y Demetrio de los Ríos. En la parte de la Plaza de San Francisco hubo que derribar las logias del siglo XVI por ruina, y se decidió hacer una fachada que prolongase el edificio plateresco; sin embargo la decoración de este sector nunca llegó a terminarse y hoy podemos ver la fachada con los bloques de piedra preparados para ser tallados (lo que se denomina “en sólido capaz”). La fachada principal que da a la Plaza Nueva se culminó en 1867, y la decoración del Salón Colón en 1871, con lo que se puede considerar por concluida la obra.
Esta sede fue reformada, tras el derribo del convento de San Francisco, en el s. XIX, siendo trazada una nueva fachada principal orientada a la Plaza Nueva, de corte neoclásico. A su vez se reorganizó el interior, alrededor de dos patios y una gran escalera.
Actualmente se guardan en él algunos elementos de elevado interés artístico e histórico, como el pendón de la ciudad.
El edificio es rico en cuadros antiguos, de grandes maestros, que datan de los siglos XVI y XIX y que cuenta con obras de artistas tan famosos como Juan de Espinal, Valdés Leal o Zubarán, así como escultura, vidrieras y otros tesoros artísticos. En 1898 los herederos de la infanta Maria Luisa Fernanda, duquesa de Montpensier, donaron al Ayuntamiento de Sevilla 51 lienzos que decoraban la escalera principal del palacio de San Telmo. Se trata de una galería de personajes ilustres, de las artes, las letras y milicia, así como de reyes. Fundamentalmente son obras de Antonio Cabral Bejarano y de sus hijos, y de Joaquín Dominguez Becquer, entre las que figuran copias de Murillo y Zurbarán, entre otros. La mayoría de estas obras se encuentran en un salón-comedor de la primera planta.
Bien de Interés Cultural, el Ayuntamiento de Sevilla está catalogado como Monumento desde su publicación en 1931.

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