Iglesia de Santa Ana (Sevilla), Museo y Cripta 2-11-2011

Iglesia de Santa Ana (Sevilla)

Fecha visita: 2-11-2011

Dentro del taller del Distrito Sur “Conocer Sevilla”, hoy Ma.Carmen Muñoz Sosa nos enseña la iglesia y la cripta de Santa Ana.

Datos históricos:  Santa Ana es uno de los primeros templos construidos tras la Reconquista, en la segunda mitad del siglo XIII. Fue mandado construir por Alfonso X el Sabio para atender las peticiones de los vecinos del creciente arrabal de Triana que no disponían de parroquia para los oficios religiosos, ya que la capilla del castillo de San Jorge que había funcionado como primitiva parroquia se había quedado muy pequeña para la población de la zona. El nombre en honor de la madre de la Virgen se debe a que el rey, enfermo de los ojos, sanó de ellos tras encomendarse a Santa Ana y en agradecimiento le puso ese nombre.

La construcción comenzó muy probablemente entre los años 1276­-1280 y se acabó a principios del siglo XIV. No se conoce al arquitecto y su estilo es gótico cisterciense con escasos vestigios mudéjares. Al igual que la otra iglesia parroquial construida por Alfonso X el Sabio (nos referimos a San Gil) tiene esta parroquia al exterior un cierto aire de fortaleza, propio de una época en la que la frontera con los moros aún estaba próxima.

El templo fue reedificado por Pedro I en la segunda mitad del siglo XIV y ampliado en los siglos XV y XVI. Concretamente en el siglo XV se añadió la actual capilla de los Confesionarios, (antes de Justa y Rufina) añadiéndose fuera de planta en el siglo XVI la capilla sacramental y ya dentro de las naves laterales, ocupando parte de ellas en los pies las capillas de San Francisco y la de Ánimas.

Con en terremoto de 1755 sufrió un gran deterioro. Durante los quince años siguientes se reconstruyó y consolidó, siendo las obras dirigidas por Pedro de Silva, que aprovechó para redecorarla en barroco, encubriendo su estilo gótico. En 1970, el arquitecto Rafael Manzano devolvió a la iglesia su aspecto primitivo, tras otra remodelación que eliminó los elementos barrocos.

Parece ser que el templo estuvo fortificado, ya que se trataba de la primera iglesia construida tras la Reconquista de Sevilla, apartada del castillo de Triana, y lejos por tanto del recinto amurallado de la ciudad. A este amurallamiento pertenecerían el remate almenado de las cubiertas de la terraza y las galerías a modo de triforio que recorren lateralmente las naves.

La Real Parroquia de Señora Santa Ana ha sufrido multitud de anexiones a lo largo del tiempo.

El edificio, construido en ladrillos, de planta rectangular sin crucero, consta de tres naves, la central algo más elevada, con coro situado a los pies de la mayor, capillas adosadas a los muros del Evangelio y la Epístola, y torre.
La cabecera de las naves termina en capillas poligonales, de las cuáles la central es de mayor tamaño que las demás, al hallarse precedida por un tramo rectangular, y presenta un ligero esviaje respecto al eje central de la planta.  Las naves se dividen en cinco tramos y se separan por pilares rectangulares retallados de ladrillo que han sufrido diversas reformas a lo largo de la historia y que hoy se encuentran despojados de toda ornamentación.

La cubrición de las naves se resuelve mediante bóvedas de crucería separadas por arcos con un gran nervio de espinazo que las atraviesa a todas uniéndolas y construido en piedra propio de la catedral de Burgos, lo que nos induce a pensar que hubo algún maestro burgalés trabajando en la iglesia. Están ejecutadas en ladrillo con los nervios y arcos en piedra, decorados éstos a base de arquivoltas con puntas de diamante y las bóvedas con macollas y estrellas de tipo mudéjar en sus claves.

Los arcos y los nervios figuran sostenerse respectivamente en columnillas y ménsulas en forma de capitel que se adosan a los tercios superiores de los pilares que separan las naves. Estos elementos también son de piedra, decorándose los capiteles con castillos y leones heráldicos, hojas de higuera y vid, cabezas humanas y otros elementos.

Asimismo encontramos elementos constructivos propios de los almohades, por lo que también intervendría algún alarife moro en su construcción. Los elementos sustentantes de las bóvedas son pilares de ladrillo sobre los que voltean los arcos ojivales apuntados.

Destacan por su singularidad las galerías a modo de triforio que recorren lateralmente las naves en su tercio superior, y que son visibles al exterior por unas ventanas molduradas. Este elemento contribuye a dar al edificio fisonomía propia y es el único aspecto «defensivo» que conserva una iglesia, que probablemente en sus inicios estuviera fortificada.

En dichas cabeceras se alojan la Capilla Mayor en la nave central, la Capilla de la Madre de Dios en la nave del Evangelio y la Capilla del Calvario en la nave de la Epístola.

La Capilla de la nave central contiene el Retablo Mayor, de estilo plateresco, obra maestra del renacimiento sevillano, y la del Calvario alberga la pila bautismal, trasladada aquí desde la capilla a la que da nombre, y se decora con pinturas murales de Domingo Martínez fechadas en 1740

*El retablo mayor, obra maestra del renacimiento pictórico sevillano, es de la primera mitad del siglo XVI y la parte de arquitectura se contrató con Nufro Ortega y Nicolás Jurate, encargándose la pintura de las quince tablas al maestro flamenco Pedro de Campaña siendo su estilo el plateresco y uno de los mejores retablos renacentistas de la ciudad Se estructura en banco, tres pisos y ático, con cinco calles y dos más laterales que albergan esculturas de santos y apóstoles. Presenta un nicho central restaurado en el siglo XVIII donde se colocan esculturas de la “Seña” Santa Ana, la Virgen y el Niño desplazando de ese lugar una tabla de Campaña que representaba la Epifanía. Las esculturas son del siglo XIII aunque con muchos retoques, excepto el Niño que es moderno. La temática general del retablo es la vida de la Virgen, San Joaquín, Santa Ana y temas referidos a la parentela de Jesús. Así aparecen en el ático las hermanas de la Virgen (María Salomé y María Cleofás con sus hijos, primos de Jesús). Sobre la hornacina central se encuentra una tabla pintada con San Jorge, como recuerdo de donde estuvo la primitiva parroquia trianera, en la capilla del castillo de San Jorge después llamado de la Inquisición y repartidos por el retablo podemos ver escenas de la vida de san Joaquín, nacimiento de la la Virgen, de San Juan, de Jesús y otras más de temas similares.

Tanto a la nave del Evangelio como a la de la Epístola abren ocho capillas, cuatro a cada una de ellas, a las que hay que sumar las tres situadas en las cabeceras poligonales que rematan las naves.

De las dos capillas laterales que ocupan la cabecera:

 

* la del lado del Evangelio esta dedicada a la Virgen bajo la advocación de Madre de Dios del Rosario (15), patrona de capataces y costaleros. Retablo ejecutado por Miguel Franco entre 1709 y 1713 y la imagen mariana atribuida al círculo de Juan de Astorga (1816). Esta capilla fue antes la capilla Sacramental y, se cubre con bóveda de crucería.

*La otra capilla, llamada del Calvario (13), en el lado de la Epístola, con el Cristo del Socorro datado en 1620, aparece decorada con pinturas murales de Domingo Martínez (en torno a 1720) y contiene la primitiva pila bautismal de la parroquia que data de 1499 donada por Luis Rodriguez de la Mezquita.

Las Capillas de la nave del Evangelio son

*la Capilla Sacramental (17), situada en el segundo tramo de la nave, y en la que destaca su bóveda semiesférica del siglo XVII.  Josefa de Barros y Saavedra estipuló su labrado en testamento de 1684.  Se construyó en el lugar en que existía una capilla dedicada a San Juan y de la cual se conservan unas interesantes yeserías en el arco de entrada. La capilla guarda una Inmaculada. El retablo y la Inmaculada son obras realizadas por Miguel Franco entre 1709 y 1713. La Hermandad Sacramental estuvo antes en otras capillas y ocupa ésta desde 1712.

*la Capilla de San Cristobal (1), primera adicionada al edificio original, construida a finales del siglo XV y cedida en 1587 al capitán Cristobal Monte Bernardo piloto de la Flota de Tierra Firme.

*la Capilla del Bautismo (3) en el último, adicionada al edificio original entre 1614 y 1617, destaca su bóveda semiesférica y su interesante decoración pictórica del siglo XVII. Se encuentra decorada con azulejos del siglo XVIII. y

*la Capilla de San Francisco (4) a los pies, del siglo XII. Labrada en el último tercio del siglo XVI a expensas de Francisco Vallejo y su mujer Isabel de la Cueva. Contiene un buen retablo de pinturas de estilo plateresco debido a Pedro de Campaña o a Villegas Marmolejo según otros autores. Las yeserías barrocas que lo decoran son obra de Martín de Toledo, el mismo autor que realiza las de la capilla de Ánimas y del Coro.

Siendo las Capillas de la nave de la Epístola, avanzando desde los pies a la cabecera, las dedicadas a:

*La Capilla de las Ánimas (6),  situada a los pies de la nave, construida en el tercer cuarto del S.XVI, y que hoy día guarda una imagen de la Virgen del Carmen. La crestería está realizada por Martín de Toledo tras el terremoto de Lisboa de 1755. El zócalo de azulejos es muy interesante, fechándose en el año 1576.

*la Capilla de la Divina Pastora (7) en el último, escultura de Astorga y que tiene hermandad propia.   y

*la Capilla de la Virgen de la Victoria (9) (antes de Santa Bárbara patrona de los artilleros y que hoy se venera en San Bernardo) en el cuarto, alojando en la actualidad la imagen de la Virgen de la Victoria muy restaurada, y ante la que se postraron en 1522 Juan Sebastian Elcano y los otros 17 tripulantes de la nao Victoria únicos supervivientes que completaron la primera circunnavegación de la Tierra, de los 234 que partieron de Sevilla el 10 de agosto de 1519 en la expedición de Fernando de Magallanes. Esta imagen es procedente del desaparecido convento de la Victoria de frailes mínimos que se incendió. Remata el frente un Crucificado de principios del siglo XVII.

*Capilla de San Joaquín (10), en el segundo tramo, retablo atribuido a Bernardo Simón de Pineda y una imagen del santo de 1664 de estilo barroco realizada por Blas Muñoz de Moncada.

  

Casi todas ellas están decoradas con zócalos azulejos y se cierran por artísticas rejas de hierro. Junto a esta última capilla de San Joaquín está el acceso a la cripta dónde puede verse el museo. Y continuando por esta Nave de la Epistola hacia la cabecera podemos ver un

*Diptico de la Adoración de los Magos y de las Santas Justa y Rufina (12) obra que el Maestro de Moguer ejecutó en 1515. Es interesante la vista de Sevilla y Triana a principios del siglo XVI.
En cuanto a la traza, casi todas son posteriores a la de la iglesia, y se edificaron a finales del siglo XV la de Santa Justa y Rufina, en el siglo XVI la Sacramental – a mediados – y las de San Francisco y las Ánimas – en el tercer cuarto – y a comienzos del siglo XVII la del Bautismo.

En la nave de la Epístola se encuentra un políptico de “Santa Catalina” de estilo renacentista realizado por Hernando de Esturnio. Las pintura murales que decoran esta nave son obras realizadas en el siglo XVII por Domingo Martinez.

*El coro (18) situado a los pies de la nave central está cerrado por una reja de la segunda mitad del siglo XVIII forjada en artesanía trianera. La sillería es del siglo XVII de Miguel Cano.  

El órgano es de 1814, de estilo neoclásico obra de Valentín de Vardelonga.

En el trascoro (5)se sitúa un retablo de estípites de la

Retablo del trascoro con la Virgen de la Rosa

Retablo del trascoro con la Virgen de la Rosa

segunda mitad del siglo XVIII de Martin de Toledo y un altar con la “Virgen de la Rosa” de estilo renacentista pintada por Alejo Fernandez en el siglo XVI (hacia 1525).

Y siguiendo esta pared del trascoro hacia la nave del Evangelio vemos otro

Retablo de las Santas Justa y Rufina

*Retablo de las Santas Justa y Rufina (2), del segundo cuarto del siglo XVII alfareras de Triana martirizadas en el año 287 por negarse a renegar de su fé. Se representan protegiendo a la Giralda como símbolo de la ciudad de Sevilla.

En la Sacristía hay importantes pinturas y espejos del siglo XVI, como la pintura de la “Virgen de los Remedios”, obra de Juan de Zamora de estilo renacentista.

Como pieza curiosa posee la iglesia la lauda sepulcral de Íñigo López (8), obra de Niculoso Pisano fechada en 1503 que la gente trianera ha bautizado como “el negro” y sobre la cual existía la tradición de que si las niñas casaderas le daban una patada en la cara encontrarían pronto marido. Estuvo oculta por un altar dedicado a Santa Cecilia hasta mediados del siglo XIX.

 

*La Custodia procesional de asiento es del siglo XVIII. De Andres Osorio la torre y de Blas de Amat la peana.

En cuanto a la cubrición exterior, la iglesia de Santa Ana constituye una excepción respecto a las de su tipo, ya que la cubierta se ejecutó en ladrillo en forma de azotea, con antepechos abalaustrados a su alrededor, rematados por pináculos y jarrones de barro vidriado.

El volumen exterior de la iglesia de Santa Ana es bastante irregular, debido a las capillas adicionadas a las naves laterales, los contrafuertes y merlones que aparecen en algunos de sus tramos.

En su fachada se abren tres portadas, una a los pies y dos laterales en los muros del Evangelio y la Epístola.

Aparecen también pequeñas ventanillas que pertenecen a las capillas de las naves laterales y ventanas molduradas, de mayor tamaño, en el cuerpo alto que proporcionan claridad al interior del edificio. Superiormente los muros se rematan con los antepechos balaustrados de la azotea.

Muestra paramentos exteriores enlucidos en algunas zonas y con el ladrillo visto en otras. En sus revestimientos alternan los colores albero, blanco, y rojo de la pintura y el azul de los azulejos vidriados. Su decoración es austera circunscribiéndose los elementos decorativos a las tres portadas y a la parte superior de las fachadas.

Portada del Evangelio

De las tres portadas mencionadas, la del Evangelio es la que conserva más fielmente sus primitivos caracteres propios de la transición del estilo románico al gótico, ya que las de la nave de la Epístola y la principal fueron completamente reformadas en el siglo XVIII. En lo que respecta a su fisonomía, las tres se construyen en piedra, sobresaliendo del resto de la fachada de ladrillo y se decoran alternando la piedra con enlucidos policromados en colores albero, rojo y blanco.

La Portada del Evangelio es abocinada con arquivoltas apuntadas y muy rebajadas enmarcadas por un gablete sobre el que aparece un doselete románico. Las arquivoltas apean sobre jambas con capiteles, decorados con motivos vegetales, y basamento común. La zona comprendida entre el gablete y la cornisa presenta elementos barrocos, y en su parte superior conserva dieciséis cabezas de leones de piedra de estilo románico, que sostuvieron su alero o tejaroz.

La Portada de la Epístola es de líneas mucho más sencillas, con arquivoltas apuntadas y abocinadas y tres arcos que descansan en toscos pilares con capiteles moldurados sin decoración escultórica.

La Portada Principal es adintelada y se divide en dos cuerpos, el primero de líneas clásicas flanqueado por dos columnas y rematado por un frontón triangular y el segundo de líneas más barrocas, con un óculo alrededor del cual se centra la decoración, y encuadrado por pilastras con capiteles decorados con motivos vegetales.

La torre se sitúa a los pies sobre el lado del Evangelio, sobresaliendo del cuerpo de la iglesia a la que se adosa sólo por una de sus esquinas.  Las obras de la torre comenzaron en la primera mitad del siglo XV bajo la dirección de Pedro de Silva. Al exterior presenta planta cuadrada y al interior sección ochavada que se hace cuadrada a una altura aproximada de tres metros. Aloja una escalera de caracol, con gran ojo central, que sube hasta el cuerpo de campanas.
Consta de tres cuerpos rematados por un chapitel piramidal. El inferior se construyó en la primera mitad del siglo XIV y los dos superiores en la segunda mitad del siglo XVI.
La caña está construida en ladrillo y presentar arcos ciegos, polilobulados y de herradura, decorando sus caras, distribuyéndose dos en los frentes exentos y uno en los frentes adosados al muro de la iglesia, lo que denota su ascendencia mudéjar.
Los cuerpos superiores, donde se alojan las campanas, son también de ladrillo, y tienen dos vanos en cada frente flanqueados por pilastras toscanas de cantería con revestimiento cerámico de color azul, presente también en el remate de la torre. El cuerpo más próximo al chapitel presenta superior e inferiormente antepechos abalaustrados, rematados por jarrones de barro vidriado.  El chapitel piramidal de caras rectas sobre banco ochavado que presenta, es un tipo que generalizan Pedro de Silva y Antonio Matías de Figueroa, en la segunda mitad del siglo XVIII.

Se restauró en 1972.

Finalizamos recordando que esta Real parroquia de la “Seña Santa Ana” como los trianeros la llaman ha sido visitada por los reyes Sancho IV, Alfonso XI e Isabel II, y nuestros actuales monarcas, además de por santa Teresa de Jesús.

Museo y cripta (11)

En el año 2005 concluyo la restauración de lo que en su día fue la cripta de la Real Parroquia de Santa Ana, espacio que ha sido retomado como Museo Parroquial, visitable en principio durante las fiestas en honor de la Titular del Templo en el mes de julio pero que hoy puede verse sin restricciones. En ella, situada en el subsuelo se encuentran los cimientos del templo.

Aunque se la conoce como cripta, en ella jamás se han realizado enterramientos, mas bien su uso se centró en almacén de material de otras construcciones del barri y se extiende desde la capilla bautismal hasta la capilla de la Virgen del Carmen.

Anteriormente, esta era una parte no visitable ni transitable de la parroquia, realizándose posteriormente una bajado con escaleras a las que se accede desde una puerta situada en la capilla de San Joaquín.

La nave, convertida en Museo, conserva numeroso material relacionado con la historia del templo parroquial y sus hermandades. Cruz procesional, manguillos y campanillas de plata y esculturas de Alonso Vázquez, todo del siglo XVI.

También podemos ver un relicario con el pañuelo que envolvió el corazón de Santa Teresa de Jesús; el Portapaz de las Mujeres, obra de orfebrería con la imagen labrada de Santa Ana, la Virgen y el Niño. Destaca el relicario de Santa Úrsula (realizado por José Portillo en 1684), donde se puede ver el cráneo completo de la mártir. Varas de la hermandad del Carmen, pértigas, capas pluviales, casullas barrocas o distintos cuadros, rematan este atípico museo en las profundidades de Triana.

Piezas góticas, barrocas y neoclásicas de orfebrería, imágenes que pertenecieron a los antiguos retablos, dalmáticas, casullas, insignias de Santa Ana, conforman este museo bajo el suelo parroquial. Estos trabajos de reconstrucción de la cripta y el Museo han sido realizados por la escuela taller parroquial, bajo la iniciativa del párroco Manuel Azcárate.

Para ver todas las fotos de la visita (71) pincha aqui.

Video muy completo sobre la Parroquia de Santa Ana

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2 Responses to Iglesia de Santa Ana (Sevilla), Museo y Cripta 2-11-2011

  1. Antonio says:

    UNA APRECIACIÓN SOBRE LA CRIPTA:
    :
    La cripta, que no es la única de este templo, SÍ se usó para enterramientos, de hecho por ejemplo durante la epidemia de fiebre amarilla de 1800 las de la Iglesia de Sta. Ana fueron las primeras de la ciudad en estar llenas al máximo de cuerpos, teniéndose que empezar a enterrar rápidamente fuera del templo ante los efectos de la enfermedad.

    Las criptas SE LIMPIAN periódicamente, pero generalmente no se suele registrar el vaciado de los restos, generalmente para evitar problemas; limpieza para volver a tener espacio funerario, por motivos higiénicos, etc… Carlos III prohibe los enterramientos en el interior de la ciudades y obliga a la construcción de los cementerios públicos fuera del casco urbano por higiene, pero no se hará efectivo hasta el reinado de Isabel II, a partir de ese momento no sólo no se usaran las criptas si no que además se limpian.

    Los difuntos se inhumaban, nunca se quemaban, hasta el Concilio Vaticano II, años 60, estaba prohibido el rito de la cremación.

  2. Antonio says:

    Con respecto a la información de la cripta que da como: “Aunque se la conoce como cripta, en ella jamás se han realizado enterramientos, mas bien su uso se centró en almacén de material de otras construcciones del barrio”, debo llamar la atención porque no es correcto.

    La cripta siempre fue para uso funerario, y así se uso desde su creación en la Edad Media; además es un espacio que cada cierto tiempo es limpiado de restos para volver a tener sitio para seguir con las inhumaciones. Durante la epidemia de 1800 las criptas de Sta. Ana fueron las primeras en Sevilla en estar abarrotadas, y de hecho después debieron limpiarse.

    Desde el reinado de Isabel II se hace efectiva la orden de Carlos III de crear los cementerios públicos, a las afueras de los núcleos urbanos, con la consiguiente prohibición de enterramientos en iglesias, conventos y plazas públicas. Una vez que se dejó de enterrar en las criptas parroquiales, fue común la limpieza de la mayoría de estos espacios, de ahí que en generalmente aparezcan actualmente vacios.

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