Iglesia de la Anunciación (Sevilla) 7-12-2011

Iglesia de la Anunciación (Sevilla)

Fecha visita: 7-12-2011

Dentro de la actividad “Conocer Sevilla” del Distrito Sur, Mari Carmen Muñoz nos enseña hoy esta iglesia.

La iglesia de la Anunciación de Sevilla se encuentra situada en la calle Laraña, junto a la Facultad de Bellas Artes.

Quedamos en la puerta de la iglesia y yo recorro su exterior fotografiando su fachada principal, y la que da a la Plaza de la Encarnación dónde figura un retablo cerámico del Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de los Estudiantes realizado en 1.949 por Antonio Kierman Flores, para conmemorar las bodas de plata de la Hermandad. Costó 4.200 pesetas..

Ya dentro comienza la explicación:

Historia. Su fundación se remonta a 1565 como iglesia de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús. El Colegio de la Anunciación, Casa Profesa de los Jesuitas en Sevilla, fue uno de los pilares intelectuales de la Contrarreforma española, sirviendo también de punto de partida de la expansión jesuítica en tierras de ultramar.

La expulsión de la Compañía de Jesús en 1.767 por orden de Carlos III deja abandonado el edificio, lo que aprovecha el Intendente de la ciudad, Pablo de Olavide, para trasladar allí la sede de la Universidad de Sevilla en 1.771 desde el colegio Santa María de Jesús (del que hoy solamente queda la capilla, sita en la Puerta de Jerez, esquina avenida de la Constitución).La expulsión deja abandonado el convento, al que se trasladaría la Universidad de Sevilla, convirtiéndose el colegio en Universidad Literaria por voluntad expresa de Pablo de Olavide, quien, sin grandes cambios reafirma su función educadora poniendo en práctica los ideales didácticos de la Ilustración y extendiendo su influencia al ámbito civil. La iglesia se convirtió así en la capilla de la Universidad hasta 1956, fecha de su traslado a la Real Fábrica de Tabacos, conservando su rica biblioteca y su noble edificio.

Si a esto se añaden el Retablo Mayor y las esculturas de la portada y del panteón, es fácil entender el alto contenido didáctico y artístico que posee esta iglesia, calificada como Bien de Interés Cultural en su categoría de Monumento1 en el año 1931.

El edificio. El proyecto fue inicialmente encargado a Bartolomé de Bustamante, jesuita superintendente de la Casa desde 1562 a 1565, que realizó las trazas del edificio, el diseño fue modificado y asignado, al arquitecto Hernán Ruiz II, Maestro Mayor de la Catedral que finalizó el proyecto. Aunque no existe documentación acreditativa del trabajo de Hernán Ruiz, así parece confirmarlo los elementos compositivos y decorativos de sus obras documentadas, así como la ejecución de las portadas que son reflejo de las trazas reflejadas en su “Manuscrito de Arquitectura” redactado hacia 1562, donde se traducen páginas de algunos autores como Vitruvio, Durero o Serlio, entre otros, y donde se copian dibujos y se interpretan sus contenidos. Las obras se inician en 1565, consagrándose el templo en 1579.

La fachada. En la fachada de la iglesia, levantada toda en fábrica de ladrillo, destaca su magnifica portada que se alza a los pies de la iglesia, se encuentra flanqueada por dos potentes columnas jónicas que soportan un alto entablamento con frontón recto que refleja el conocimiento de su autor por la obra de Palladio y el gusto por las arquitecturas cobijadas, propio del maestro cordobés.

La portada se encuentra dividida en dos cuerpos, el inferior formado por un gran arco de medio punto y dos hornacinas laterales, y el superior compuesto a modo de retablo, estructura su superficie en menudos cuadros que combina hornacinas y huecos rectangulares en una composición manierista de gran virtuosismo; y presenta en la hornacina central una imagen de la Virgen con el Niño realizada por Juan Bautista Vázquez el Viejo, y en las laterales dos imágenes del siglo XVII que representan a San Rafael (¿o San Miguel?) y a San José.

En el brazo derecho del crucero se encuentra otra puerta de comunicación de la iglesia con el claustro, construida en 1568, compuesta por un arco de medio punto flanqueado por pilastras dóricas y rematado por un frontón recto.

Interior. La iglesia tiene planta de cruz latina, estando cubierta los dos primeros tramos con bóvedas vaídas, los brazos del crucero y la capilla mayor con bóvedas de cañón y el crucero con bóveda semiesférica. El coro se sitúa en alto, a los pies de la nave sobre un gran arco escartano y el presbiterio se encuentra alzado sobre cinco gradas, de grandes dimensiones y altura.

La cúpula está decorada exteriormente con un revestimiento de azulejos. La torre, situada a la izquierda del presbiterio, carece de remate, estando formada por un cuerpo de campanas, con vanos de medio punto entre pilastras. El interior del Templo está decorado con pinturas murales del primer tercio del siglo XVIII, aunque muy retocadas desde hace años y prácticamente irreparables en la actualidad. Las del crucero izquierdo, que representan imágenes de la vida de San Ignacio de Loyola, se ejecutaron entre 1.709 y 1.712. Las del crucero derecho se realizaron hacia 1.735 y representan motivos decorativos siguiendo el estilo barroco.

Comenzamos el recorrido de los Retablos:

*Retablo mayor. El Retablo Mayor es una pieza clave en la evolución del arte andaluz del siglo XVII donde conviven el tardomanierismo de Antonio Mohedano con el primer naturalismo de Juan de Roelas (lienzos que representan la Sagrada Familia en el centro, La Epifanía de Gerolamo Lucenti, a la izquierda y la Adoración de los Pastores de Roelas, a la derecha) en uno de los mejores retablos pictóricos de Sevilla conservados in situ. En el ático, pintura de la “Anunciación”, de Antonio Mohedano (1604) acompañado por pintura de los “Santos Juanes” de Roelas. La estructura de este retablo, de madera dorada formado por banco, cuerpo corintio dividido en tres calles y ático. realizado entre 1604 y 1606, denota la influencia de su autor, el jesuita Alonso Matías en la renovación de la arquitectura en madera que iniciará Alonso Cano a partir del retablo de la Iglesia de Santa María de la Oliva (Lebrija). De igual época son las esculturas de San Pedro y San Pablo en los extremos del ático. Las imágenes de San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja, procedentes del convento de Santa María del Socorro, de las repisas del primer cuerpo, son obra de Martínez Montañés, y doradas por Francisco Pacheco, ejecutadas en 1610 y 1624 respectivamente.

En el lado de la Epistola vemos:

Retablo de la Inmaculada Concepción. El retablo del crucero del brazo de la epístola, dedicado a la Inmaculada Concepción contiene valiosas esculturas de Juan Bautista Vázquez el Mozo que permite indagar en los antecedentes de la gran escultura sevillana. Consta de un gran arco que encierra un segundo retablo de estilo renacentista realizado por el propio artista entre los años 1580 y 1584; mientras que el arco y los cuerpos laterales son de fecha algo posterior, ya del siglo XVII. En el centro de la composición se encuentra la imagen de la Inmaculada, acompañada por las “Santas Justa y Rufina”, “San Antón” y “San Roque” perteneciente a la escuela de Montañés, y en el cuerpo superior el grupo de Santa Ana con la Virgen y el Niño obra del propio Vázquez el Mozo, y flanqueado por “San Sebastián”, “San Nicolás” y los “Santos Juanes”. En el ático, el “Padre Eterno”. En el arco del triunfo esculturas de los “Santos Joaquín, Ana, Pedro y Francisco”.
   Pasamos al lado del Evangelio:
Retablo de la Hermandad del Valle. Formado por tres calles, está presidido por “Nuestra Señora del Valle”, obra del siglo XVII atribuida a Juan de Mesa flanqueada por el “Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas”, obra de Agustín Perea (1687), y por “Nuestro Padre Jesús con la Cruz al hombro”, anónimo del siglo XVII.
Siguiendo por el lado del Evangelio, en dirección a la puerta, encontramos una hornacina, con una gran cruz de madera y las figuras de María Magdalena y san Juan Evangelista.
   Y finalmente el
Retablo de la Virgen de Belén. En gran parte obra de Francisco Pacheco, es un ejemplo de la relación de la pintura sevillana con modelos importados de los Países Bajos durante el renacimiento. Retablo formado por banco, dos cuerpos de tres calles y ático. En el primer cuerpo, preside “La Virgen de Belén”  atribuible a Marcelo Coffermans, maestro de Amberes de mediados del siglo XVI, flanqueada por pinturas de los “Santos Joaquín, Ana, Bautista y Evangelistas”. En el segundo cuerpo preside “la Anunciación de la Virgen” flanqueada por la “Estigmación de San Francisco” y la “Aparición del Crucifijo a San Agustín”, y en el ático “la Trinidad”. Mencionar las restantes pinturas de la escuela sevillana como “San Bernardo”, “Nacimiento de la Virgen”, “Presentación de María”, “San Ignacio de Antioquía”, “Desposorios”,”Niño Jesús”, “Anunciación”, “San Buenaventura”, “Natividad”, “Epifanía” y “San Dionisio de Arimatea”. Este retablo fue el antiguo de las reliquias, realizado a fines del siglo XVI, pero fue ampliado y reformado en el siglo XIX para colocarle las pinturas de diferente procedencia que exhibe.
   Pasamos al lado de la Epistola y nos encontramos el

Retablo de San Juan Bautista, obra maestra de la retablística sevillana, que compró el Estado al convento de Santa María del Socorro (en la calle Bustos Tavera), para depositarlo en este templo en 1.972. Fue tallado entre 1.610 y 1.620 por Juan Martínez Montañés y policromado por Juan de Uceda Castroverde, autor igualmente de las pinturas que adornan el retablo.  Consta de altar, banco y dos cuerpos, divididos en tres calles; se remata por un ático. En el banco hay pinturas que representan a los Cuatro Evangelistas, a las que se suma la del Niño Jesús, que se encuentra en el Sagrario. Las dos de los extremos están prácticamente destruidas.

En el centro del primer cuerpo aparece el relieve que representa El Bautismo de Cristo, el más grande del retablo. A los lados, cuatro En el centro del segundo cuerpo se halla el relieve que representa El Nacimiento del Bautista; a su derecha, San Juan se Despide de sus Padres, y a la izquierda La Penitencia del Santo en el Desierto. El retablo se completa con el relieve de La Visitación en el ático. relieves referidos al Bautista: La Predicación, su Prisión, Ante Herodes y La Decapitación.

 

A los lados del retablo se alzan sobre repisas las imágenes de San Juan de Goto (a la derecha) y San Diego Kisai (izquierda), mártires cristianos japoneses que vivieron en el siglo XVI. Las tallas son anónimas, del siglo XVII, y restauradas en el XVIII, cuando se les añadió los ojos de cristal; están realizadas en madera policromada (1,50 y 1,45 metros de altura). Formaron parte de un retablo del primer tercio del siglo XVIII dedicado a los mártires jesuitas en Japón, que desapareció tras las reformas de 1.836-1.842. Dichas imágenes pasaron a adornar el pórtico exterior del retablo de la Virgen de Belén y luego se quitaron cuando se trasladó el retablo a la nave. Estas figuras desaparecieron de la Iglesia con la desamortización del siglo XIX, y el año pasado fueron recuperadas por el Museo de Bellas Artes y devueltas a la Anunciación, el lugar a las que se destinó originalmente. Resulta curioso observar que, pese a ser japoneses los santos representados, las esculturas no presentan rasgos orientales. Por la postura de uno de los brazos, posiblemente en algún momento llevaran la palma del martirio, atributo habitual de la iconografía religiosa.

Antes de llegar al crucero se sitúa sobre una hornacina que se abre en la pared la imagen de la Santa Mujer Verónica, que procesiona el Jueves Santo en el misterio de la Calle de la Amargura. En el conjunto, se presenta a la Verónica arrodillada y, junto a ella, las Mujeres de Jerusalén, y no las Tres Marías como se las ha venido identificado erróneamente. La figura de la Verónica es una talla de candelero de 125 centímetros de altura, de madera de cedrela. Se representa de rodillas, sosteniendo entre sus manos el lienzo con el rostro de Cristo.
   Antes de la salida, del lado de la Epistola vemos dos cuadros que representan el mismo personaje, supongo que Ignacio de Loyola, en actitud de ofrenda en uno y sosteniendo al Niño Jesús ante la Virgen en el otro, que por cierto, se encuentra muy deteriorado por una gotera.

Y del lado del Evangelio ya junto a la entrada podemos observar por encima de las sillas apiladas dos cuadros de gran formato.

Salimos y nos dirigimos a la entrada de la Facultad de Bellas Artes para intentar ver

Cripta de la iglesia. (no podemos visitarla porque sólo puede hacerse los jueves de 16 a 18h). En ella se encuentra

Panteón de Sevillanos Ilustres. En la cripta de la iglesia se encuentra el Panteón de Sevillanos Ilustres, creado entre 1970 y 1972 a instancias de Florentino Pérez Embid, por entonces Director General de Bellas Artes[1], donde reposan desde entonces los restos de ilustres sevillanos, como Lorenzo Suárez de Figueroa, Rodrigo Caro, Alberto Lista, Valeriano Bécquer y su hermano Gustavo Adolfo Bécquer, o bien fallecidos en la ciudad, como Benito Arias Montano, Fernán Caballero, o José Amador de los Ríos, Catalina de Alcocer, Francisco Mateos GagoFederico Sánchez Bedoya

En el Panteón de Sevillanos Ilustres se encuentran también los restos de varios miembros de la familia Ponce de León que anteriormente estuvieron sepultados en el desaparecido Monasterio de San Agustín de Sevilla, encontrándose entre ellos los de

  • Pedro Ponce de León “el Viejo” († 1352). Señor de Marchena y Bailén y tataranieto del rey Alfonso IX de León.
  • Beatriz de Jérica, esposa del anterior y bisnieta de Jaime I el Conquistador, rey de Aragón.
  • Pedro Ponce de León y Jérica († 1387). Señor de Marchena e hijo de los anteriores.

A pesar de que la acústica del edificio pueda suponerse totalmente inadecuada para dicho fin, en esta iglesia se celebran conciertos de música clásica, promovidos por la Universidad Hispalense a lo largo del curso académico y contando con intérpretes de todos los estilos.

La iglesia de la Anunciación constituye la sede de la hermandad de El Valle que hace estación de penitencia en la Semana Santa el Jueves Santo

En la fachada de la Plaza de la Encarnación existe un retablo cerámico del Cristo de la Buena Muerte, titular de la Hermandad de los Estudiantes,

Para ver todas las fotos (85) de la visita, pincha aquí.

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