Monasterio de San Clemente (Sevilla)

Visita al Monasterio de San Clemente (Sevilla)
 
Taller "Conocer Sevilla"
Fecha visita: 24-03-2010
 
Historia:

Fue fundado en 1248 por Fernando III el Santo, que habiendo entrado sus tropas en la ciudad de Sevilla un 23 de noviembre, festividad de San Clemente, convino erigir un monasterio dedicado al Pontífice. Por tanto, este monasterio sevillano de más de setecientos cincuenta años de vida se sitúa hasta el día de hoy en el mismo enclave desde su inicio. El Rey Santo, decidió que la orden monástica del Císter femenino ocupara este nuevo monasterio, debido probablemente a que en aquellos momentos esta era la orden que aparecía más ligada a la familia real. La primera abadesa de la que existen evidencias fue una señora llamada Doña Gontrueda Ruiz de León, con la que posiblemente se iniciara la vida de este cenobio femenino.

Este convento de importancia y relevancia suficiente, siempre ligado a la Corona y al arzobispado, recibirá en su claustro a las más importantes damas de la sociedad sevillana de los siglos medievales. Tanto es así, que el monasterio terminó siendo escogido como panteón real, iniciándose en ello con la infanta castellana Doña Berenguela, hija primogénita de Alfonso X, quien fue enterrada aquí y descansa eternamente en el monasterio. Medio siglo después, la reina de Castilla Doña María, esposa del rey Alfonso XI y madre del rey Pedro I siguió las pasos de Doña Berenguela, puesto que también descansa en el Monasterio sevillano de San Clamente. No obstante, también Doña Beatriz de Castilla, sería la última en ordenar su entierro mediante testamento en la citada Iglesia.

A finales del siglo XVI se realiza una ampliación en el monasterio, pues había que hacer una nueva iglesia más acorde y suficiente en tamaño para el número de religiosas, de manera que esta pudiera cubrir sus necesidades. Esta remodelación es indicador de la importancia del monasterio, que no solo se observa relevante en los siglos medievales, si no que también se mantiene así durante los siglos posteriores.

Durante el siglo XX el monasterio sufrió un largo periodo de decadencia y deterioro. Con ocasión de la Expo 92 se le sometió a una profunda restauración para que sirviera de sede al Pabellón de Sevilla en la Exposición. Actualmente permanece en San Clemente una comunidad de monjas cistercienses (preparan y venden ricos dulces como perlitas de café, roscos clementinos o pestiños. Parte de las estancias del monasterio se han convertido en salas de exposición, que conservan el viejo sabor de la clausura monástica, el Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS) tiene aquí una de sus sedes. El Centro de las Artes de Sevilla (caS) comenzó su reciente andadura con el objetivo de acoger la creación contemporánea más actual. El caS es la apuesta del arte de vanguardia del Ayuntamiento de Sevilla. Se trata de un centro dinámico, en el que conviven las artes plásticas con la danza, el cine, el teatro y otras disciplinas artísticas, un centro accesible a todos los públicos y lugar de encuentro de los habitantes de la ciudad donde se pretende potenciar la nueva creación prestando especial atención a creadores andaluces y suscritos al orbe sevillano.

 Arquitectura:

Arquitectónicamente es un conjunto heterogéneo de edificaciones, construidas en diferentes épocas y estilos, desde el siglo XVI al XVII. En el monasterio se describen dos hechos diferenciables, las salas de exposiciones y la iglesia; una iglesia a la que se accede a través de un extenso y tranquilo doble compás neoclásico con atrio aporticado y recorrido por naranjos, damas de noche y jazmines. La nave de la iglesia está cubierta por un magnífico artesonado mudéjar, observándose también paramentos cubiertos en su parte inferior por un conjunto de azulejería cerámica pintada con espadaña manierista del siglo XVII.

 

Obras de arte:

La capilla mayor está cubierta por Bóveda semiesférica sobre pechinas. Una de las joyas que encontramos en el convento, es el Retablo mayor, que consta de sotobanco y banco, dos pisos de tres calles y un ático. Levantado por los hermanos Felipe y Gaspar de Ribas, puede considerarse como una de las mejores creaciones barrocas sevillanas.  policromado por el gran pintor Valdés-Leal. De Valdés Leal es también la pintura que representa la Entrada de San Fernando en Sevilla, a los pies de la iglesia, y a su hijo Lucas Valdés se debe gran parte de la profusa decoración pictórica que cubre los muros del templo. Entre los altares laterales destacan las pinturas de Francisco Pacheco en el altar de San Juan Bautista, la talla de la Virgen de los Reyes, obra del siglo XIII que la tradición relaciona con San Fernando, o el altar de Santa Gertrudis, con un bello retrato de la Santa, obra de Lucas Valdés.

En el lado de la epístola podemos contemplar el espléndido retablo de San Juan Bautista que fue realizado por Francisco de Ocampo Felguera entre los años 1606 y 1610. Las esculturas son de Gaspar Núñez Delgado, destacando el San Juan por su maestría. Las pinturas y la policromía son obra de Francisco Pacheco.[1]

El resto de los retablos de la iglesia del convento de San Clemente, a excepción de uno dieciochesco, son del siglo XVII.

La riqueza artística que ostenta el convento se reparte entre relieves, lienzos, pinturas, esculturas y motivos ornamentales de diversas épocas y artistas, tales como Juan Martínez Montañés, Gaspar Núñez Delgado, Francisco de Ocampo y Felguera, Francisco Pacheco, Valdés Leal , Lucas Valdés ,Francisco de Paula Escribano o Lorenzo Barba Figueroa entre otros tantos.

Otros tesoros lo conforman la rica colección de orfebrería existente en el monasterio, en la que destacan un copón de plata dorada, joya gótica del siglo XIV, un portaviático de plata y plata dorada que data en 1829, o un ostensorio de oro, plata dorada y perlas, obra de Miguel María Palomino realizado entre 1813 y 1825, salero de San Fernando o la lámpara de bronce de Beatriz de Castilla, de origen medieval

Destaca la Custodia procesional (s. XIX), de autor anónimo y estilo neoclásico, que incluso llegó a procesionar en el Corpus y como Monumento del Jueves Santo dentro del Convento. Esta Custodia preside la Procesión Eucarística de San Julián desde el año 2003.

 

 

Castillo de San Jorge (Sevilla)

Visita al Castillo de San Jorge (Sevilla)

Taller "Conocer Sevilla"
Fecha de la visita: 17-03-2010

Hace poco (4-12-2009) el Ayuntamiento de Sevilla ha procedido a la musealización del Castillo de San Jorge en Triana, y a ella se dedicò un presupuesto cercano a los 1,2 millones de euros con cargo al Plan Turístico.Este recurso turístico tiene la particularidad histórica de haber sido sede del Tribunal de la Santa Inquisición, y albergará un Centro Temático de Interpretación incluido dentro del Plan Turístico Sevilla 2006-2009.

El concepto en torno al cual gira la tematización del Museo es alcanzar un marco de reflexión sobre injusticias como el abuso de poder, la intolerancia o la indefensión y proponer una mirada a los procesos para combatirlas como el respeto, la solidaridad o la tolerancia.

Sevilla fue la capital espiritual de la Santa Inquisición en España, estableciéndose en 1480 y donde ya se conocen casos de condena del tribunal en 1481, año en el que fueron quemadas en la hoguera más de 2000 personas. En 1520, el número de condenados superó los 30.000, de estos unos 4000 condenados a la hoguera.

Fue en la actual Iglesia de la Magdalena, erigida a fines del S. XVII sobre la misma planta de la antigua iglesia del convento de San Pablo el Real de los dominicos, que fue la primera sede de la Inquisición en Sevilla, establecida por los dominicos Fray Miguel de Morillo y Fray Juan de San Martín.

De aquel oscuro periodo histórico de la ciudad, aun se conserva en sus muros el fresco pintado por Lucas Valdés que representa un auto de fe y a un hereje que es conducido al quemadero identificado tradicionalmente con Diego López Duro, un mercader de Osuna (Sevilla), de origen portugués, que fue quemado vivo por delitos de judaísmo el 28 de octubre de 1703. Por ello esta pintura se conoce como El Suplicio de Diego Duro.

El alto número de presos y presuntos herejes o infieles hizo que aquel primer recinto del Convento de San Pablo se quedara pequeño, por lo cual se tuvo que pensar en habilitar una nueva sede. Siendo Inquisidor General de España Don Fernando Valdés, cardenal arzobispo de Sevilla, en el margen del Guadalquivir, junto al arrabal de Triana, estaba el Castillo de San Jorge, que fue edificado sobre los restos de una antigua fortaleza árabe, y que contaba con 26 cárceles secretas, las cuales eran calificadas por el mismísimo Santo Oficio en el S. XVII como "antros de horror, hediondez y soledad".

Estas estaban orientadas al Altozano, a la calle San Jorge y a la calle Castilla. Dentro del castillo se encontraba también la Iglesia de San Jorge, primitiva parroquia de Triana. La Inquisición estuvo establecida en el castillo desde 1481 a 1785, comenzando las actuaciones desde este en 1482 y utilizando para realizar sus autos de fe, primero las gradas de la Catedral, y más tarde en la Plaza de San Francisco, aunque la mayoría tuvieron lugar en la iglesia de Santa Ana, además de la de San Marcos y en el convento de San Pablo.

Según el historiador Ortiz de Zúñiga, en su libro Anales de Sevilla, en el castillo se colocó la siguiente inscripción en latín: "Sanctum Inquisitionis officium contra hereticorum pravitatem in hispanis regnis initiatum est Hispali, anno MCCCCLXXXI, sedente in trono apostolico Sixto IV, a quo fuit concessum, et regnantibus in Hispania Ferdinando V et Elisabet, a quibus fuit imprecatum. Generalis inquisitor primus fuit frates Thomas de Torquemada, prior conventus Sanctae Crucis segoviensis, ordinis predicatorum. Faxit Deus ut, in fidei tutelam et augmentum, in finem usque saeculi permaneat, etc. -Exurge, Domine, judica causam tuam.- Capite nobis vulpes".

Los reos condenados eran encarcelados en el Castillo de San Jorge y los condenados a la hoguera, eran trasladados hasta el quemadero de San Diego, en los terrenos de la actual Tablada, que fue utilizado por ultima vez en 1781. Pero no solo se quemaron judios, hay constancia de la quema de clerigos y frailes, dandose el caso de quemar de manera postuma, aquellos condenados muertos con anterioridad al juicio, desenterrando sus huesos de los cementerios de la ciudad, por aquel entonces en la Trinidad, San Agustín y San Bernardo, para ser quemados.

Tal dureza se empleaba en la Inquisición sevillana que el Papa Sixto IV en 1482 dijo sobre ella "Proceden sin observar ningún orden de derecho, encarcelan a muchos injustamente, les someten a duros tormentos, les declaran herejes y expolian sus bienes de los que han matado", pero decidió, como ya hemos contado, independizarla y lavarse las manos, como ya hiciera en su momento Pilato.

Más de 120 años después del comienzo de la Inquisición en Sevilla, Fernando Niño de Guevara, Inquisidor General que se caracterizó por su intransigencia, durante su cargo mando ejecutar a más de 2.000 personas, teniendo que renunció al cargo por orden del Rey en 1602. Un año antes, en 1601, fue nombrado Cardenal de Sevilla, donde ejerció el cargo hasta su muerte.

En 1604, Niño de Guevara publicó unas disposiciones en las que mandaba un estricto control sobre la población morisca para procurar el cumplimiento de los preceptos de la iglesia y para que los niños fuesen educados en la fe cristiana, siendo en 1609, ya muerto el Cardenal, cuando se publicó el bando de expulsión de los mismos.

El edificio, ubicado junto al mercado de abastos de Triana, consta de varias salas y espacios expositivos que proponen un recorrido histórico por la que fue sede del Tribunal de la Santa Inquisición entre los siglos XV y XVIII.

Al centro, ahora llamado Museo de la Tolerancia, se puede acceder de forma gratuita y permanece abierto todos los días. El castillo, con 1.400 metros cuadrados de exposición divididas en dos plantas, cuenta con seis partes diferenciadas donde se pueden encontrar una sala sensorial, una pasarela interpretativa, una galería de personajes o un muro de la reflexión.

De prisión a plaza de abastos

En la parte superior, se encuentra la sala sensorial en la que, en cada uno de los tres «cubos» que la componen y a través de una serie de videoinstalaciones conceptuales, se descubre la fuerza de las imágenes y el visitante se siente partícipe del juicio de valores, el abuso de poder o el tratamiento a las víctimas.

En la parte inferior, se encuentran los restos arqueológicos del castillo San Jorge que se pueden ver mediante visita guiada o libre, ya que todo el recorrido está marcado mediante una pasarela desde la que se pueden contemplar las ruinas, leer la historia del edificio y ver el audiovisual sobre un proceso inquisitorial ficticio.

La construcción del castillo de San Jorge, que contenía diez torres, tres daban al río, una al altozano, cuatro a la calle San Jorge y dos al inicio de la calle Castilla, tras la reconquista de la ciudad por parte de Fernando III fue entregada a los Caballeros de la Orden de San Jorge de quienes toma su nombre. El castillo era un recinto amplio de cárceles secretas y en la parte baja de la torre de San Jerónimo, la cámara de tormento. Las cárceles, denominadas altas en ocho de las torres, y las bajas al nivel del patio, estaban expuestas a humedades e inundaciones y quedaron totalmente incomunicadas.

A principios del siglo XIX se lleva a cabo la demolición del Castillo, el Santo Oficio se traslada al Colegio de las Becas, al final de la Alameda, hasta su abolición en 1820. En los siglos XIX y XX el terreno se convierte en mercado de abastos al aire libre, hasta el año 1992 en el que se inicia el proceso de excavación, recuperación y posterior musealización.

Es cierto que del castillo de San Jorge no queda gran cosa. Sólo el pavimento y algunos lienzos de las casas de los inquisidores y otros espacios como la capilla o la sala de audiencias. De las cárceles secretas, divididas en las celdas altas y las bajas, no queda nada. Así que habrá que imaginarlo.

Con esta intención se ha intentado crear una museografía basada en la recreación virtual, en la videoinstalación y en efectos sensoriales. Por un lado, se plantea una lectura visual a aquellos visitantes con ‘poca’ imaginación para recrear cómo fue el lugar en el pasado y, por otro, se intenta que con esta inmersión virtual el público no quede indemne sino noqueado por la fuerza simbólica del escenario.

En la parte final del recorrido hay un panel de reflexión con una videoinstalación. "El visitante sentirá esa sensación de desvalimiento que tenían los acusados de no saber por qué estaban allí, algo parecido a lo que han provocado los sistemas de poder a lo largo de la Historia. Se pretende que el público se sienta integrado, que sepa que este lugar tiene que ver con él, que habla de él y de todos, porque esto sigue ocurriendo en el mundo".

Así, el visitante entra por un acceso que finalmente esta dentro del mercado de Triana y no en el Paseo de la O como en un principio se había pensado.

La sala de entrada se denominará sala sensorial con una propuesta a través de videoinstalaciones basadas en el concepto de abuso de poder y el sufrimiento de un juicio de valor. "No lo hemos planteado con una referencia concreta a la época inquisitorial en Sevilla, sino con una perspectiva más general sobre la intolerancia", apunta el arquitecto Valentín Trillo.

Luego, el itinerario transcurre por una pasarela que lleva a la antigua barbacana, ya en la parte inferior. En esta zona se ha conservado el pavimento original del paseo abierto dentro del recinto amurallado y que conducía al antiguo puente de barcas, que desapareció con la construcción del puente de Isabel II a mediados del siglo XIX. Se trata de las calles que separaban los distintos espacios como la casa del inquisidor, la vivienda del notario o la sala de audiencias, la parte mejor conservada del castillo.

Una parte del recorrido esta centrada en recrear el castillo de San Jorge a lo largo de los siglos. Con este motivo, se exponen restos arqueológicos, una maqueta del edificio y su entorno y diversos gráficos históricos de Sevilla.

Para reconstruir las casas de los inquisidores o la capilla del castillo se ha planteado un vídeo-bucle que muestra cómo era el espacio originalmente y cómo el tiempo fue convirtiéndolo en la actual ruina.

En la sala de audiencias hay tres cajas con lonas en las que se proyecta la historia novelada de una dama ajusticiada con escenas del proceso y ajusticiamiento de un personaje que podría recordar, por ejemplo, las trágicas historias de doña Isabel de Baena o doña María de Bohórquez, ajusticiadas en el quemadero del Prado de San Sebastián en el auto de fe de 1559 que acabó con los herejes protestantes.

En la zona donde se encontraban las cárceles ahora sólo queda un muro. Un muro que podría contar historias terribles. Por esta razón, los responsables del proyecto museográfico han instalado el llamado panel de las víctimas con el relato de casos reales de víctimas de la Inquisición, como si pudiéramos rescatar cualquiera de los procesos que el historiador Antonio Domínguez Ortiz publicó en su fundamental ‘Autos de la Inquisición de Sevilla’. La historia de miles de judaizantes, moriscos, protestantes, alumbrados o de víctimas de delitos de costumbres como bígamos, blasfemos o sodomitas.

Visita a Marchena

Visita a Marchena

Fecha de la visita: 9-04-3020

Salida de Sevilla en autobús de la empresa Jimenez a las 0930h, llegada a Marchena a las 1030h. Nos bajamos en la Plaza de la Constitución y nos dirigimos a la Iglesia de San Agustin, pero primero hagamos un poco de


Historia La presencia del hombre en estas tierras se remonta hasta la

Edad del Bronce, existiendo restos arqueológicos que así lo atestiguan. Pero la fundación de la localidad de Martia data del año 169 a. C., en un periodo de paz entre las guerras púnicas. En época romana debió ser una explotación agrícola (villa) de escasa población, que con los musulmanes (Marsenah) alcanza un gran desarrollo urbanístico y es amurallada (siglos XI-XII). Pasa a manos cristianas a mediados del siglo XIII, durante el reinado de Fernando III el Santo, convirtiéndose en villa realenga hasta que Fernando IV se la concede en señorío a la familia de los Ponce de León. El nombre actual de la población procede de un decreto de los Reyes Católicos.

El núcleo urbano en época musulmana se componía de la alcazaba, situada al norte, y del caserío, que se extendía hacia el sur ocupando toda la colina. Las calles partían de las puertas principales y tendrían múltiples quiebros y adarves. Las manzanas serían irregulares, con grandes patios interiores y plazas encadenadas. Durante el periodo cristiano medieval (siglos XIV y XV) se reutiliza la ciudad árabe, se renueva el caserío intramuros, se reconstruyen las murallas, se transforma la vieja

Alcazaba en un auténtico castillo señorial y se realizan obras en el Palacio Ducal.

Desde finales del siglo XV a principios del XIX, Marchena cuenta con varias puertas, que enlazan con los principales caminos de salida. Por el oeste, la

Puerta de Sevilla (conocida como "el Arco de la Rosa"), que todavía hoy se abre a una plaza triangular exterior, y de la que parten las calles que terminarán conformando el barrio de San Miguel. La Puerta de Morón, en el ángulo sur, ha llegado hasta nosotros envuelta en edificaciones. Su entorno exterior (la plaza hoy conocida como "los Cuatro Castillos") ha constituido un punto clave para el desarrollo del núcleo, por suponer el cruce de cuatro calles, dos de ronda exterior, otra coincidente con el camino de Morón (que originará el barrio de San Sebastián) y la cuarta de separación entre San Miguel y San Sebastián. Las puertas de Carmona, al noroeste, y de Osuna, al sureste, han desaparecido, aunque junto a esta última persiste un espacio de plaza, que origina a partir del siglo XVI el barrio de San Andrés.

La expansión exterior de los siglos XVI y XVII parte, por tanto, de las puertas de

Sevilla, de Morón de la Frontera y de Osuna, tomando como directrices los caminos hasta colmatar la colina situada al suroeste de la vieja ciudad murada. En la actualidad, Marchena se asienta sobre dos colinas de similar altitud, unidas por una vaguada por la que discurre el camino de Morón. Durante el siglo XVIII, se van ocupando las áreas de crecimiento exterior con palacios y casas de importante valor arquitectónico. En el área intramuros se construye la plaza de Arriba, de gran regularidad y dimensión, y donde se sitúa el viejo ayuntamiento y el desaparecido palacio de los Duques de Arcos. Esta plaza está formada por viviendas de cuatro plantas y se accede a ella por cuatro grandes arcos, tres en las esquinas y uno en el centro del frente occidental.

En el siglo XIX comienza a decaer dicha plaza, desplazándose el centro cívico al entorno de la Puerta de Morón. La vieja ciudad intramuros (el barrio de San Juan) se abandona y degrada, potenciándose los barrios de San Miguel y San Sebastián. A finales de esa centuria, la construcción del ferrocarril, la mejora de las carreteras y la incipiente industrialización permiten una recuperación económica, que será la base del extraordinario desarrollo que se produce en la primera mitad del siglo XX. En estos años surge el llamado Camino de la Estación, hacia el noroeste, eje ordenador de los asentamientos residenciales de los años 60. También se reordenan las grandes manzanas periféricas del barrio de San Sebastián y se construyen las nuevas barriadas

Juan XXIII y de la Paz. En 1960 se edifica un nuevo Ayuntamiento, ordenándose la plaza en la que se encuentra, situada en el ángulo sur de la ciudad murada y cerca de la vieja Puerta de Morón de la Frontera.

El casco histórico ha quedado localizado en el sector norte de la población, ya que los posteriores desarrollos urbanos se han orientado sobre todo hacia el oeste (barrio de San Miguel), suroeste (San Agustín), sur (Santo Domingo, San Sebastián) y sureste (San Andrés). Tal vez haya influido en ello el hecho de que la vía del

ferrocarril discurra al norte, bastante cerca de la población. En el sector meridional, aunque algo separadas del núcleo, se localizan de forma dispersa diversas instalaciones industriales y agroganaderas (granjas, cooperativas agrícolas, invernaderos, fábricas de conservas, de aceitunas, de harina, etc.). Los grandes equipamientos de carácter público (deportivos, educativos) se ubican de manera preferente en los sectores periféricos occidental y oriental.

Marchena fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1966, es muy características por el conjunto de iglesias y conventos que posee entre los cuales visitamos:

1.- Iglesia de San Agustín

Calle San Agustín, 1

Erigido como monumento funearario de Manuel Ponce de Leon, Duque de Arcos, Virrey de Nápoles desde 1646 a 1648) cuando tuvo que hacer frente a una revuelta popular en la ciudad italiana sofocada por Don Juan José de Austria, hijo de Felipe IV. Se casó en 1666 con la portuguesa Guadalupe de Láncaster Duquesa lusa de Aveiro (1630-1715), escritora, pintora, mecenas de artistas y cientificos. Tardó tres siglos en construirse, su zona mas antigua es el claustro. La iglesia sería finalmente bendecida a mediados del siglo XVIII. Diseñada por Bartolomé Zúmbigo maestro mayor de obras de la Catedral de Toledo, finalizada por su alumno Alonso Moreno. En la zona del coro llama la atención un lienzo de San Agustín que podría ser un auténtico Ribera. Llama la atención la influencia indígena americana de las yesería. Fueron concluidas en 1649 bajo el encargo de Guadalupe de Láncaster, que aportó considerables fondos económicos para la exploración de California por influencia de su amistad con el cosmógrafo jesuíta Francisco Kino, que exploró México.

 

La iglesia fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII, por lo tanto se nota en su esplendor la transición del barroco neoclásico. Se trata de una iglesia de planta de cruz latina, con tres naves levantadas con pilares que llevan columnas adosadas. Sobre el crucero podemos ver una amplia cúpula colocada sobre pechinas, a su vez, la nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetas, sin embargo, las bóvedas laterales lo hacen vaídas. En el interior del templo podemos observar una decoración de temas religiosos y elementos geométricos y vegetales tallados en yesería. Si nos fijamos en las pechinas en ellas figuran escudos nobiliarios y en la cúpula ángeles voladeros entre profusos elementos decorativos. En el exterior, el pórtico se abre en tres arquerías lo que denota que la fachada tiene esquemas propios de la arquitectura madrileña de la primera mitad del siglo XVII.

Los angelotes que decoran el templo de San Agustín en Marchena son recuerdo del arte indiano. Hay una Virgen de Roque Balduque del S. XVI.

2.- Arco de la Rosa, Puerta de Carmona, Puerta de Morón de la Frontera, Cuatro Cantillos

Calle Cristóbal de Morales, s/n
Marchena – 41620

    

El recinto amurallado de Marchena data de finales del siglo XV. A lo largo de los siglos, se fueron construyendo diversas puertas. Al oeste se sitúa la puerta de Sevilla, también conocida como arco de la Rosa, que se abre a una plaza triangular exterior en el barrio de San Miguel. Flanqueada por dos torres cuadradas, esta puerta forma parte de lo que fueran las murallas de la ciudad, con un imponente conjunto de puertas con

arco de herradura defendido por dos bastiones de origen árabe que fue reconstruido en el s. XV. El abandono del recinto fue casi inminente después de la reconquista de la ciudad a la vez que el musulmán fue quedando cada vez más arrinconado en su feudo del reino de Granada. No obstante, su reconstrucción fue llevada a efecto por Bula del Papa Martín V, terminándose las obras en abril de 1430. Así, en recuerdo de este hecho, en la misma portada se halla el escudo de armas del Pontífice que representa, bajo la tierra y las llaves, una columna, ya que el Papa pertenecía a la familia italiana de los Colonna

La puerta de Morón se encuentra en la parte sur de la muralla. Hoy en día la podemos ver rodeada de los edificios de la plaza de los Cuatro Castillos. Otras puertas de la localidad son las de Carmona, al noroeste de la muralla, y la de Osuna, al sureste. No han sobrevivido al paso del tiempo. De la puerta de Osuna queda el espacio de la plaza donde se encontraba, en el barrio de San Andrés.

3.- Iglesia de San Juan Bautista

Calle Pade Marchena, 1

Alberga importantes joyas artísticas. La edificación es la de un templo mudéjar, en ladrillo, levantado en el siglo XIV. La iglesia acoge el museo municipal, en cuyo interior se exponen varias esculturas de

Alonso Cano, el tesoro de la iglesia del orfebre Francisco Alfaro y nada menos que nueve cuadros de Zurbarán, que trabajó por encargo de la ciudad en el siglo XVII Es uno de los templos más importantes de la ciudad, es de dimensiones catedralicias. Realizada en el siglo XV, en estilo mudéjar las reformas del siglo XVIII la cargaron de detalles renacentistas. Arquitectura característica del tiempo de los Reyes Católicos, gótico mudéjar paro ya con elementos renacentistas. En las portadas, el gótico de ladrillo; el retablo mayor gótico con adornos platerescos. Es de madera de cedro y tiene imágenes evangélicas en relieve, pinturas de Alejo Fernandez, una cabeza del Bautista en marmol y escudos ducales y y del arzobispo Fray Diego de Deza. También debemos mencionar que el coro de la iglesia fue tallado por Juan Valencia con diseños de Jerónimo de Valvás de estilo barroco.

Tiene dos organos importantes: uno del lado evangelio Construido por Juan de Chavarría Murugarren en 1765. Restaurado por Gerhard Grenzing en 1997. Y otro construido por Francisco Rodríguez en 1802. Y restaurado por Gerhard Grenzing en 2002-2004.

Museo de Zurbarán

En la sacristía de la iglesia de San Juan Bautista, se halla el "Museo de Zurbarán". Está compuesto por nueve lienzos donde están representados: Un Crucificado, Inmaculada, Pedro, Santiago, Juan Evangelista, Juan el Bautista, Bartolomé, Andrés y Pablo. Fueron encargados al pintor en 1634 y entregados en 1637. En todos ellos debemos destacar su tenebrismo e indudable calidad. Los lienzos más interesantes son la Inmaculada (con un tratamiento objetivo y minucioso de los tejidos) y el Crucificado (por el estudio de la luz a través de la iluminación lunar).

Entre los objetos litúrgicos sobresalen una serie de libros miniados de fines del s. XV y del segundo tercio del s. XVI; un terno litúrgico en terciopelo negro e hilo de oro; una capa pluvial con bordados de los Apóstoles; dalmáticas, etc.

La gran riqueza de esta Iglesia se ve completada por su tesoro de orfebrería, magnánimo en cantidad y calidad. Dos autores orfebres hicieron obras magnificas: Francisco de Alfaro y Marcos Beltrán. Del primero destaca:

– La"custodia procesional" en plata dorada de 1’62 metros de altura, con tres pisos simulando un templete renacentista donde se desarrolla la escena de la Degollación del Bautista. Está fechado a finales del siglo XVI. – Un cáliz de plata dorada, con cuatro santos de esmalte en el centro y los cuatro evangelistas, de relieve en el pie – Crismeras sobredoradas con Crucifijo de 1592. – Ampolleta para llevar el Santo Oleo a los enfermos. – Acetre e hisopo. – Un viril (custodia pequeña que se coloca en el interior de la grande). Las obras de Marcos Beltrán son un cáliz de plata dorada y un portapaz de la misma materia prima. De época barroca sobresalen los candelabros y ajuar de altar labrados por Juan de Orea. Además de lo expuesto, existen innumerables objetos de autores menores pero de gran interés histórico-artístico.

4.- Casa Fábrica

Originalmente fue construida para servir de taller de reparaciones, almacenes y granero para la iglesia de San Juan. Su riqueza radica en la belleza de sus patios interiores y la sencillez del conjunto.

5.- Convento de la Purisima Concepción

Lo mas importante de su iglesia es un San Francisco, Santa Clara de Asís y unos grabados de Durero.

6.- Iglesia de Santa María de la Mota

Zona Barrio antiguo
Esta iglesia construida en el siglo XVI, es de estilo gótico y múdejar, lo cual se puede contemplar en su torre de cuatro cuerpos. El retablo mayor se encuentra presidido por la imagen de la Virgen de la Mota, tallada en el siglo XVI también, junto con su portada del siglo XV son dignos de admirar. Debemos destacar que el templo simboliza la unión de las culturas cristiana (aportando al edificio solidez y los elementos constructivos básicos) e islámica (aportando esta la ornamentación imaginativa).También podemos observar una influencia bizantina en los azulejos. La iglesia en sí presenta tres naves, separadas por pilares cuadrangulares, y capilla mayor formada por dos tramos, el primero rectangular y el segundo ochavado. Las cubiertas de las naves son estructuras de madera, en forma de artesa en la central y el colgadizo en las laterales. El presbiterio se cubre con bóveda de nervaduras. A los pies, en alto y ocupando el último tramo, se levanta una tribuna con celosería de madera. La iglesia tiene dos portadas, una lateral, realizada en ladrillo y otra a los pies, ejecutada en sillería. En el mismo sitio se encuentra el Convento de la Inmaculada Concepción, fundado por los duques de Arcos.

7.- Casa Palacio Ducal, y Plaza Ducal

8.- Museo Coullaut Valera

El museo "Lorenzo Coullaut Valera" es una exposición permanente, desde 1990, de originales, bocetos y réplicas de obras escultóricas del citado autor.

Veintitrés esculturas, tres relieves y dos dibujos originales de un retablo se reparten por las salas de este museo, enclavado en un torreón almohade del siglo XII, que en su día fue una de las puertas principales de acceso al recinto amurallado de la ciudad de Marchena. El vagaje artístico de Coullaut Valera es amplísimo y variado. Su obra tiene carácter internacional, puesto que se encuentra repartida por distintas y diversas ciudades españolas, hispanoamericanas e italianas. Las obras que podemos contemplar en el museo de Marchena son las siguientes: – Condesa de Yebes. – Carlos Coullaut. – Juan Valera. – Infanta Isabel. – Crucifixión. – Virgen de la Epifanía. – La Asunción. – Mercedes Perioncely. – Sevillana. – Cancionera. – Tango. – Ossio. – Sagrado Corazón. – Cervantes. – Menéndez Pelayo. – Isabel "La Católica". – San Ignacio Abanderado. – La Raza (bronce). – La Raza (yeso). – Bécquer. – Las tres marcheneras. – Dulcinea. – Dolorosa. – Alfonso X "El Sabio". – Lope de Vega. – Justiniano.

A las 1400h hacemos un descanso y almorzamos en el Casino situado en la calle San Pedro 8. El menú que nos sirven se compone de entrantes ibéricos (caña de lomo, chorizo, salchichón y jamón con patatas chips. Patatas con pescado y solomillo al whisky con judias verdes. De postre a elegir entre flan, helado y fruta del tiempo.

A las 1630h seguimos visitando,

9.- Iglesia de San Andrés

Calle San Agustín, 1
Convento de San Andrés La orden de la Merced se estableció en la marchenera puerta de Osuna en 1537 en el convento de San Andrés. En la iglesia destacan dos obras de Luis de Morales, la Piedad y un Nazareno, destacan los frescos del coro, y pequeñas esculturas en marfil, procedentes de la India. En el retablo mayor aparece la Virgen de la Merced.

10.- Convento de Santa Isabel

Del antiguo convento de Santa Isabel de

Marchena se conservan en la actualidad la iglesia y el claustro.

El actualmente Colegio de Santa Isabel y anteriormente Colegio jesuita de la Encarnación, fue fundado por la duquesa de Arcos, doña María de Toledo, con obras que se iniciaron en 1556 según las trazas del entonces maestro mayor de la

catedral de Sevilla, Martín de Gaínza y las indicaciones del jesuita Bartolomé de Bustamante.

Es una iglesia típica jesuita que se construye en la segunda mitad del siglo XVI y que probablemente, durante su largo período de construcción contara con la dirección de obras de distintos hermanos jesuitas y otros maestros mayores del arzobispado, entre los que se encintraría

Hernán Ruiz II.

Se trata de un templo de una sola y amplia nave con capillas entre los

contrafuertes y planta de cruz latina; la nave se cubre con bóvedas vaídas y decorada con casetones, separadas por tramos mediante arcos fajones de medio punto, mientras que las capillas laterales lo hacen a través de bóvedas de arista y se abren a la nave mediante arcos apuntados. En el centro de la cruz aparece el crucero, cubierto por una cúpula con linterna; y los brazos y el presbiterio se cubren por bóveda de cañón.

La iglesia cuenta con un coro alto a los pies, y una tribuna que se abre en el lado de la epístola y sobre el brazo del crucero. Tiene pinturas de Róelas S.XVIII (en el segundo cuerpo del retablo mayor) y una Inmaculada de Alonso Cano

11.- Iglesia de San Miguel

Calle Pade Marchena, 1
En un templo que primitivamente, quizas en el siglo XV, surgió como una ermita dedicada a la advocación del Arcángel. Se encuentra situado muy lejano al casco historico y amurallado de la villa.

Se trata de un edificio construiodo en ladrillo, con tres naves, de tres tramos cada una, separadas por pilares cruciformes que sostienen arcos apuntados. La cabecera es plana, abriéndose en la nave izquierda dos capillas, la sacramental y la de nuestra señora de los Remedios. Al exterior se aprecian la torre y dos portadas, una en el lado izquierdo y otra e el derecho. La iglesia tiene un núcleo mudéjar que ha sufrido reformas posteriores, sobre todo en el siglo XVIII, del que datan las capillas laterales del coro. La torre fue construida en época neoclásica, así como las portadas, pues aunque una de ellas lleva la fecha de 1964, esta debe referirse a una restauración. El retablo mayor es de madera tallada sin dorar, de estilo rococó, realizado en la segunda mitad del siglo XVIII.la imagen principal es una escultura de san miguel, hecha por Pedro Roldán en 1957. Lleva el arcángel un escudo y una espada de plata caontemporánea de la talla.

En la nave izquierda. junto a la cabecera, se halla un retablo de columnas salomónicas formadas por tres calles y un ático,realizado en 1709.

Verdaderamente rica es la capilla del Sagrario, con una cúpula profundamente decorada. El retablo mayor presenta estípides y contiene, en la hornacina central -hoy camarín-, una escultura de Jesús Nazareno, pudiéndose datar el conjunto a mediados del siglo XVIII. Como pintura de interes destaca un lienzo de la coronación de la Virgen, del segundo tercio del siglo XVII, con marco-doselete decorado en rocalla.

Otros sitios de interés que no llegamos a visitar son:

Recinto Amurallado

Zona Barrio antiguo

El recinto amurallado de Marchena data de finales del siglo XV. A lo largo de los siglos, se fueron construyendo diversas puertas. Al oeste se sitúa la puerta de Sevilla, también conocida como arco de la Rosa, que se abre a una plaza triangular exterior en el barrio de San Miguel. La puerta de Morón se encuentra en la parte sur de la muralla. Hoy en día la podemos ver rodeada de los edificios de la plaza de los Cuatro Castillos. Otras puertas de la localidad son las de Carmona, al noroeste de la muralla, y la de Osuna, al sureste. No han sobrevivido al paso del tiempo. De la puerta de Osuna queda el espacio de la plaza donde se encontraba, en el barrio de San Andrés


Iglesia de San Sebastián:

Fue construida fuera del recinto amurallado y en un principio fue hecha probablemente como una ermita para la adoración del Patrón de Marchena. Después de derribar dicha ermita en el siglo XVIII, ya que se encontraba en un estado ruinoso, se inauguró el capitel. Se interior es de tres naves separadas por pilares, que se cruzan con arcos de medio punto. La nave principal está cubierta por un artesonado de madera, sin embargo, el retablo principal es barroco, de mediados del siglo XVIII. Tiene tres calles separadas por estípites, situándose en los laterales de las esculturas de San Sebastian y San Pablo. En el interior también podemos encontrar una magnífica escultura de Cristo Crucificado del siglo XVI. El acceso a la iglesia se encuentra en el muro izquierdo y está fechada en 1823.

 

 

Iglesia de Santo Domingo

Zona Barrio antiguo

La bóveda de crucero de la iglesia de Santo Domingo es gótica. El retablo mayor, renacentista de transición al barroco, es de 1620. La sacristía fue construida en el siglo XVIII. Las pinturas representadas son el Éxtasis de Santa Catalina, el Éxtasis de Santa Teresa, el Éxtasis de San Francisco y La Inmaculada. En la iglesia se pueden contemplar diversos retablos: el de la Virgen del Rosario (siglo XVI); el de la Virgen de las Angustias, obra de Gabriel de Astorga y Miranda; el de Santa Lucía (siglo XVII); el de San José (de 1750); y el de Santo Domingo de Guzmán, también de siglo XVIII. La iglesia posee, además, dos canceles, obra de Diego López de Arenas. Uno de los atractivos más importantes de la iglesia es la imagen del Santísimo Cristo de San Pedro, en el altar, que fue realizada en el siglo XV.

Ex convento dominico, el mayor y más lujoso. Enterramientos de los duques. La otra gran orden religiosa asentada en Marchena, (1570) llegó a tener una cátedra de teología. El edificio, -definido como digno de un Rey-, alojó 200 soldados franceses durante la ocupación. Grandioso el claustro con 25 metros de lado -hoy reconstruido- y la escalera monumental, en las dependencias del Casino, con infuencia de Juan de Oviedo. Fechado en 1757 el cancel de madera de la entrada es uno de los grandes tesoros de la iglesia.

Yacimiento Arqueológico Montemolin – Vico

Zona Barrio antiguo
El arte prehistórico constituye la primera gran evidencia, el arte rupestre en especial, de la capacidad artística del ser humano desde la antigüedad. Su reconocimiento en la segunda mitad del siglo XIX supuso una ayuda importante para relegar la visión brutal que prevalecía sobre los grupos humanos de la prehistoria. La ley española de patrimonio lo reconoce como Bien de Interés Cultural.

Iglesia de Santa Clara

Calle Pade Marchena, 1

La iglesia de Santa Clara tiene en su interior un retablo barroco, realizado en 1640

 

El album completo de fotos (111 ( podeis verlo pinchando aqui

 

 

Convento de Santa Isabel (Sevilla)

Convento de Santa Isabel (Sevilla)

Taller “Conocer Sevilla”

Fecha de la visita: 03-03-2010

Dirección: Hiniesta, 2


Teléfono: 954218917

Horario:

Visitas concertadas BUS: C5

Acceso:

2 €

 Convento de Santa Isabel de la Orden de Religiosas Filipinas.

Lo funda la viuda de don Gonzalo Farfán de los Godos, doña

Isabel de León, en el año 1490, dedicándolo a la Visitación de Santa Isabel y a San Juan Bautista, como sede para alojar a las religiosas de la Orden de San Juan. Se encuentra en el número 2 de la calle Hiniesta, dando su fachada sur a la plaza Santa Isabel.

Del primer edificio de este convento sólo se conservan un patio con pilares ochavados de factura mudéjar y una fuente renacentista realizada en mármol.

La iglesia conventual la proyecta el reconocido arquitecto

Alonso de Vandelvira, quien además se hace cargo de la dirección de las obras en el año 1602.

 

 

De Vandelvira es también la portada de piedra que se levanta al pie de la plaza, organizada según un hueco de medio punto centrado entre parejas de columnas corintias de fuste estriado con hornacinas en sus intercolumnios. Por encima de este primer cuerpo se crea un ático cuyo motivo central es un magnífico altorrelieve enmarcado en un orden de columnas corintias, con la escena de La Visitación de Santa Isabel, tallado por

Andrés de Ocampo. La serena belleza de esta portada queda rubricada por el carácter manierista que le otorgan las altas pirámides con esferas que la rematan lateralmente y su frontón triangular superior.

 

En el interior presenta una nave en forma rectangular con tres tramos cubierto por bóvedas de cañón con lunetos en la capilla menor y con bóveda vaída en la capilla mayor. Cuenta con un notable grupo de valiosos retablos, muy de acorde con la arquitectura del edificio, con obras manieristas y protobarrocas de

Juan Martínez Montañés, el gran Retablo Mayor, obra de Juan de Mesa o las pinturas de Juan del Castillo, realizadas hacia el año 1625.

Retablo de "San José" obra de Diego López Bueno (1612).

Retablo del "Cristo Crucificado" trazado por Juan de Oviedo y terminado por Martínez Montañés. Se encuentra presidido por el "Cristo de la Misericordia" de Juan de Mesa (1622).

Una gran parte de este conjunto conventual fue transformado y reutilizado después de la Desamortización, siendo usado como cárcel de mujeres, después como Casa de Arrepentidas, y más adelante como centro docente.

Desde mitad del siglo XIX el convento queda regentado por las religiosas filipenses Hijas de María Dolorosa, la orden que fundara la Madre María de los Dolores Márquez y Oñoro, cuyo cuerpo se encuentra enterrado en el coro bajo junto con el del otro promotor de la orden, Francisco García Tejero.

Mas fotografías del convento, sus patios, etc: