Iglesia conventual del Buen Suceso Sevilla

Iglesia conventual del Buen Suceso Sevilla

 

Taller “Conocer Sevilla”

Fecha visita: 20-01-2010

 

La Iglesia conventual del Buen Suceso de la Orden Tercera de PP. Carmelitas, es el único vestigio que ha llegado a nuestros días del Hospital del Buen Suceso. Los orígenes del templo nos remontan en tiempos pretéritos a una ermita situada en el barrio de la Morería, en la plazuela de la Castaña. En 1635 llegan a Sevilla los hermanos Obregones con la intención de construir un hospital a imagen del fundado en Madrid, iniciándose las obras del hispalense en 1690 con el derribo de la antigua capilla, siendo inaugurada el 8 de septiembre de 1730. El templo fue cedido a los carmelitas en 1890 por el Arzobispo Sanz y Forés, firmándose la cesión por el Cardenal Spínola el 16 de julio de 1896, festividad de la advocación del Carmen.

En las obras intervinieron como arquitectos Figueroa, Pedro Roldán y su hijo, interviniendo en la parte pictórica Domingo Martínez (autor de los lienzos del retablo mayor) y otros cuadros para los altares laterales, hoy en las dependencias de la Residencia adjunta. inaugurándose el templo en 1730. En 1733 José Fernando de medinilla realizó los altares laterales.

La portada es característica de los Figueroa, tanto Leonardo como de Antonio Matías, que por aquellos tiempos intervenían igualmente en El Salvador y San Luis. Para el Buen Suceso estaban proyectados la construcción de dos torres.

 

    

En su fachada de ladrillos limpios presidida en la hornacina superior por esta bella Virgen del Carmen del escultor Dario Fernandez .

Pedro Roldán y su Hijo se encargaron de las 24 columnas con cimacios y pedestales de mármol rojo de Morón, según datos de Sánchez Corbacho

 

 

La monumental obra pictórica del retablo mayor, corresponde a la genealogía que proyectara San Mateo, realizada por Domingo Martínez sobre los 40 patriarcas que precedieron a Jesús. El resto de la obra pictórica del templo es muy posterior, puesto que de la original sólo queda la parte de la entrada al templo, siendo el resto rehecho por completo, al menos en los retratos de los laterales, tribunas, la bóveda vaída y en la cúpula entre los años 1920 a 1935 por Antonio Rodríguez Gutiérrez.

 

     

Entre las esculturas encontramos varias joyas del barroco, tales como San Alberto (1628) y Santa Teresa, de Alonso Cano,

     

así como el conjunto de Santa Ana (1632) y la Virgen Niña de Martínez Montañés, aunque de la Niña sólo se conserva la cabeza de la original, todas procedentes del Colegio de San Alberto.

 

 

La Virgen del Carmen del camarín, es obra de Rafael Barbero, realizada en sustitución de la antigua de Duque Cornejo, quemada en los sucesos del 11 de mayo de 1931, al igual que el Crucificado atribuido a Ruiz Gijon.

 

En los pies del Templo y actualmente en la residencia carmelita anexa al templo, se encuentran las imágenes de San Juan de la Cruz y del beato Tito Brandsma, esta última de Juan Abascal.

La planta del templo semeja las de cruz latina, aunque no lo es. Tiene unos 250 metros cuadrados  cuyos elementos arquitectónicos crean la visión efectista antes mencionada con espacios contrapuestos que no existen de la nave central y laterales, incluyendo el crucero coronado por una cúpula. Aparte del retablo central, tiene otros cinco, siendo los de más valor artístico los

 

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