TALLER DE ARTE ESPAÑOL (BARROCO)

                                          Curso-Taller de Arte Español 2007-2008

                                     Profesora: Mª del Pilar Carrillo Picón

                                      Distrito Sur – Sevilla

             PROGRAMA:

            -ARTE BARROCO

 

ARTE DE LOS SIGLOS XIX Y XX

 

            -ARTE NEOCLÁSICO

            -ARTE DE LOS SIGLOS XIX Y XX

BIBLIOGRAFIA:

            -DICCIONARIO DE TÉRMINOS DE ARTE

            Guillermo Fatás y Gonzalo M. Borrás Ed. Alianza

             -MANUAL BÁSICO DE HISTORIA DEL ARTE

            Peña Gómez, Mª del Pilar  Ed. Universidad de Extremadura

            -EL BARROCO ANDALUZ

             Enrique Valdivieso.-

 

OBJETIVOS:

 

 

 

 

Apuntes de clase por fechas

 22.10.2007

 

 

EL BARROCO ESPAÑOL

 

 

Arte

Periodo

Estilo y autores

ARQUITECTURA

  (S. XVII)

Barroco Católico

1er Estilo manierista: HERRERIANO

o escurialense, de El Escorial, muy sobrio

Barroco Absolutista

2º Estilo churrigueresco (S. XVII y XVIII)

Barroco Burgués

3er Estilo borbónico (S. XVII y XVIII)

ESCULTURA

   (S. XVII)

Escuela de Valladolid

 

Escuela Andaluza

 

Escuela Murciana

 

PINTURA

   (S.XVII)

Escuela Valenciana

 

Escuela Madrileña

 

Escuela Andaluza

Roelas, Pacheco, Herrera el Viejo,

(autores de transición)

Zurbarán, Murillo, Valdés Leal, Velázquez (autores importantes)

 

 

Diego Rodriguez de Silva y Velázquez:

 

-1ª Etapa en Sevilla (hasta 1622). En esta etapa era tenebrista y solía pintar bodegones, temas populares como “La mulata”, “la Vieja friendo huevos”, “el aguador”, “la Adoración de los Reyes Magos”, etc.

-1ª Etapa en Madrid. Marcha a la corte y fue pintor de cámara de los reyes (1623-1628). Evoluciona hacia tonos rosados y blancos. Se dedica a pintar retratos de Felipe IV, del infante Carlos, Ejplos.: “los borrachos” (o el triunfo de Baco).

-1er Viaje a Italia (1629-1631).Cuando viaja a Italia desaparece totalmente el tenebrismo, porque se impregna de Tizziano, Tintoretto, etc, y sus obras ganan, sobretodo, en movimiento. De esta época son “la túnica de José”, “la fragua de Vulcano”,.

-2ª Etapa madrileña (1631-1649). En esta etapa hace retratos reales. De esta etapa son “la Rendición de Breda (o Las Lanzas)”, “El Cristo de Veláquez”, etc.

-2º Viaje a Italia (1649-1651) . Ejplos.: “La Venus del espejo”, o los distintos paisajes de la Villa Medicci”.

3ª Etapa madrileña (1651-1660). En esta etapa, su paleta, por lo que ha visto se vuelve mas liquida y trata un poco de difuminar en cierta manera la figura (como Leonardo da Vinci con su “sfumato” en la Gioconda). Que aquí se llama “perspectiva aérea”. De esta época son el “retrato de la infanta Margarita”, “Las Meninas”, “las Hilanderas”, etc. El 6 de azgosto de 1660 fallece. Hay dos cuadros de Las Meninas muy parecidos; el 2º es de un coleccionista inglés que vive en el condado de Dorest, llamado Kingston House.

 

25-10-2007

 

La España de los Austrias Menores:
Los validos

La principal innovación en el funcionamiento del sistema político de la monarquía española en el siglo XVII fueron los validos. Los validos son personajes, miembros de la aristocracia, en los que el rey depositaba su total confianza. El monarca se desentendía de las labores de gobierno y el valido tomaba las principales decisiones.

Dos razones explican su aparición: las labores de gobierno eran cada vez más complejas y los monarcas españoles del siglo XVII, los Austrias Menores, no destacaron por su espíritu laboriosos.

No fueron un fenómeno exclusivamente español. Figuras similares aparecieron en otras monarquías europeas. Los mejores ejemplos fueron Mazarino o Richelieu en Francia.

Los validos gobernaron al margen del sistema institucional de la monarquía, al margen de los Consejos. En su lugar, como órganos de asesoramiento, crearon Juntas reducidas compuestas por sus propios partidarios.

El nuevo sistema significó un aumento de la corrupción. Los validos aprovecharon su poder para conseguir cargos, pensiones y mercedes para sus familiares y partidarios, lo que provocó críticas generalizadas por parte, sobre todo, de los letrados que formaban los Consejos y los miembros de la aristocracia que no gozaban del favor del valido.

Validos de Felipe III: Duque de Lerma y Duque de Uceda.
Validos de Felipe IVConde-Duque de Olivares y Luis de Haro.
Validos de Carlos II: Padre Nithard, Fernando Valenzuela, durante la Regencia de Mariana de Austria (1665-1675),  Duque de Medinaceli y  Conde de Oropesa (Carlos II).

Otro fenómeno que se generalizó en la administración española del siglo XVII fue la venta de cargos. Lo inició en épocas anteriores la Corona como medio para obtener dinero rápido. Su uso se extendió con Felipe III.

En principio, se pusieron en venta cargos de regidores en las ciudades, escribanías y otros oficios menores. Sin embargo, se llegaron a vender puestos en los Consejos. Estos cargos se convirtieron en hereditarios, lo que en la práctica significó que la Corona cedía parte de su poder a los que detentaban los cargos. Pese a los muchas protestas que hubo, esta costumbre se mantuvo durante todo el siglo XVII.

 

La España de los Austrias Menores:
Los conflictos internos

Los Reyes Católicos habían construido el nuevo estado que se había estructurado como un conjunto de reinos unidos por tener los mismos monarcas pero que mantuvieron sus propias leyes e instituciones. Desde el siglo XVI se manifestaron conflictos entre una tendencia centralizadora, que trataba de homogeneizar los territorios de la Corona siguiendo el modelo de reino más poderoso, Castilla,  y una tendencia descentralizadora que buscaba el mantenimiento de las las leyes (fueros) e instituciones particulares de cada territorio.

A estas tensiones de tipo político se les vino a unir en el siglo XVII las derivadas de la dura crisis económica y social que sufrió la monarquía hispánica.

Felipe III continuó la política de intolerancia religiosa: en 1609 decretó la expulsión de los moriscos. Esta medida afectó especialmente a los reinos de Aragón y Valencia y provocó el despoblamiento de determinadas zonas y falta de mano de obra agrícola.

El valido de Felipe IV, el Conde-Duque de Olivares, trató de que los demás reinos peninsulares colaboraran al mismo nivel que Castilla en el esfuerzo bélico que agobiaba a una monarquía con graves dificultades financieras. España participaba en esos momentos en la guerra de los Treinta Años. Este proyecto de Olivares, conocido como la “Unión de Armas” desencadenó la crisis más grave del siglo XVII, la crisis de 1640.

La negativa a colaborar de las Cortes Catalanas (1626 y 1632) no impidió que Olivares decidiera llevar tropas para luchar contra Francia a través del Principado. Muy pronto los roces de las tropas castellanas e italianas con el campesinado alentó el descontento que terminó por estallar en el Levantamiento del Corpus de Sangre, el 7 de junio de 1640.

La muerte del Virrey fue solo el inicio de una guerra de Cataluña entre los rebeldes catalanes, dirigidos por la Generalitat con el apoyo de Luis XIII de Francia y las tropas de Felipe IV. La guerra civil concluyó cuando Barcelona fue recuperada por las tropas españolas en 1652.

Animadas por la rebelión catalana, los estamentos dirigentes portugueses se lanzaron a la rebelión. Las Cortes portuguesas proclamaron rey al duque de Braganza. Los rebeldes fueron apoyados por Francia e Inglaterra, potencias interesadas en debilitar a España. Finalmente, Mariana de Austria, Madre-regente de Carlos II, acabó reconociendo la independencia de Portugal  en 1668.

En plena crisis de la monarquía, hubo levantamientos de tinte separatista en Andalucía, Aragón y Nápoles.

Pese a ser aplastadas todas las rebeliones, excepto la portuguesa, Felipe IV mantuvo los fueros de los diversos reinos.

La crisis de 1640

El enorme esfuerzo militar que para la Monarquía suponía las continuas guerras europeas (Guerra de los Treinta Años había comenzado en 1618 y las hostilidades con los rebeldes holandeses se habían reanudado) y la demanda de sacrificios a los reinos que componían la Corona realizada por la “Unión de Armas” propuesta por el Conde-Duque de Olivares en 1632 precipitaron la crisis de 1640 con dos escenarios principales: Cataluña y Portugal.

El fracaso de Olivares para que las instituciones catalanas aceptaran la “Unión de Armas” no le impidió mandar tropas al Principado al estallar la guerra con Francia. La presencia de tropas castellanas precipitó el estallido de revueltas entre el campesinado catalán. Finalmente el día del Corpus Christi de 1640, grupos de campesinos atacaron Barcelona, asesinaron al virrey y precipitaron la huída de las autoridades.

Asesinado el lugarteniente del rey, representante de las instituciones de la monarquía, la Generalitat presidida por Pau Clarís se puso al frente de la rebelión. Ante el avance de tropas castellanas, los rebeldes aceptaron la soberanía de Francia. Un ejército galo entró en Cataluña y derrotó a las tropas castellanas en Montjüic. El Rosellón y Lérida eran conquistadas en 1642. El dominio de la Francia de Luis XIII y Richelieu acabó con la reconquista del Principado y la caída de Barcelona en 1652. Sin embargo, la Corona Española perdió el Rosellón y la Cerdaña en la Paz de los Pirineos en 1659.

Aprovechando la crisis catalana, en diciembre de 1640 se inició la rebelión en Portugal.
La falta de ayuda castellana ante los ataques holandeses contra las posesiones portuguesas en Asia y la presencia de castellanos en el gobierno del reino provocó que las clases dirigentes lusas dejaran de ver ventajas en su unión a la Corona española. La rebelión, organizada en torno a la dinastía de los Braganza, se extendió rápidamente.

El apoyo de Francia e Inglaterra, ansiosas de debilitar a España, llevó a que finalmente, Mariana de Austria (madre-regente de Carlos II) acabara reconociendo la independencia de Portugal en 1668.

También hubo levantamientos de tinte separatista en Andalucía, Aragón y Nápoles.

Pese a ser aplastados todos los movimientos, excepto el portugués, Felipe IV mantuvo los fueros de los diversos reinos.

 

La España de los Austrias Menores:
La política exterior.
El ocaso de la hegemonía de los Habsburgo

El siglo XVII fue testigo de la aparición y consolidación de un nuevo orden internacional en Europa. Las guerras fueron una constante del que ha sido denominado Siglo de hierro. La cruel Guerra de los Treinta Años (1618-1648) y, ligada a la anterior, la Guerra Franco-Española que culminó en 1659 son buen ejemplo de ello.

La Paz de Westfalia de 1648 puso fin a la Guerra de los Treinta Años. Este tratado significó el triunfo de una “Europa horizontal”, basada en monarquías independientes y en la búsqueda del equilibrio diplomático y militar, y la derrota de la idea de una “Europa vertical” , en la que los reinos estarían subordinados al Emperador y al Papa.

Más que esto, La Paz de Westfalia supuso el fin de la hegemonía de los Habsburgo (Austrias) en sus dos ramas, la de Madrid y la de Viena, en Europa.

El reinado Felipe III (1598-1621) fue un reinado pacífico. Agotada España y sus enemigos tras las continuas guerras del siglo anterior, se paralizaron los conflictos con Francia, Inglaterra y los rebeldes holandeses, con los que se firmó la Tregua de los Doce Años.

Con Felipe IV (1621-1665) y su valido, el Conde-Duque de Olivares, España volvió a implicarse en los grandes conflictos europeos. La monarquía española participó en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), apoyando a los Habsburgo de Viena (Emperador del Imperio Germánico) y a los príncipes católicos alemanes. El fin de la Tregua de los Doce Años (1609-1621) añadió un nuevo frente al conflicto.

El conflicto se inició con victorias de los Habsburgo, como la toma de Breda a los holandeses y las victorias de Nordlingen y la Montaña Blanca en el conflicto germánico. Pronto cambió el signo del conflicto y las derrotas se repitieron, como en Rocroi ante Francia, mientras que franceses e ingleses atacaban las posesiones americanas. La impotencia de los Habsburgo llevó finalmente al Tratado de Westfalia (1648) por el que se ponía fin a la Guerra de los Treinta Años y en el que España reconoció la independencia de Holanda.

La Paz de Westfalia no marcó el fin de las hostilidades. La guerra continuó hasta 1659 contra Francia. Finalmente en la Paz de los Pirineos (1659), Felipe IV aceptó importantes cesiones territoriales, Rosellón y Cerdaña, Artois… en beneficio de la Francia de Luis XIII.

La débil monarquía de Carlos II (1665-1700) fue incapaz de frenar al expansionismo francés de Luis XIV, España cedió diversos territorios europeos en las Paces de Nimega, Aquisgrán y Ryswick. Su muerte sin descendencia provocó la Guerra de Sucesión (1701-1713) al trono español en la que al conflicto interno se superpondrá un conflicto europeo general. La Paz de Utrecht en 1713 significó el fin del imperio español en Europa.

Evolución económica y social en el siglo XVII

El siglo XVII fue un siglo de crisis económica en Europa en general, en el Mediterráneo en particular, y, muy especialmente, en la Península Ibérica. En la Corona española la crisis fue más temprana y más profunda que en el resto de Europa

Ya en la primera mitad del siglo aparecen serios problemas demográficos. Cruentas epidemias, entre las que destacan las de peste, se repitieron periódicamente, coincidiendo con épocas de carestía y hambre. Un ejemplo: Sevilla perdió 60.000 habitantes en la peste de 1647. Otros factores coadyuvaron a la crisis demográfica: la expulsión de los moriscos en 1609 supuso la pérdida del tres por ciento de la población del reino, siendo especialmente grave en Valencia y Aragón; las frecuentes guerras exteriores y el incremento de los miembros del clero que redundó en descenso de la tasa de natalidad. La crisis golpeó con más fuerza a Castilla que a los reinos periféricos.

En la segunda mitad del siglo, la crisis continuó y se agudizó. A la decadencia de la agricultura, agravada por la expulsión de los moriscos, se le unió la de la ganadería lanar, que encontró graves dificultades para la exportación, y la de la industria, incapaz de competir con las producciones extranjeras.

El comercio también entró en una fase recesiva. La competencia francesa en el Mediterráneo y la competencia inglesa y holandesa en el Atlántico, agravaron una coyuntura marcada por el creciente autoabastecimiento de las Indias y el agotamiento de las minas americanas. Consecuencia de la crisis comercial fue la disminución de la circulación monetaria.

La situación fue empeorada por la incorrecta política económica de los gobiernos de la Corona, que agravaron más que solucionaron los problemas: envilecimiento de la moneda (menos plata en su contenido), devaluación monetaria, aumento impositivo…

En este marco de crisis económica, la sociedad estamental española vivió un proceso de polarización marcada por el empobrecimiento de un campesinado que constituía la mayor parte de la población, la debilidad de la burguesía y las clases medias, y el crecimiento numérico de los grupos sociales improductivos como la nobleza y el clero en un extremo y los marginados: pícaros, vagos y mendigos en otro.

La mentalidad social imperante, marcada por el desprecio al trabajo agravó la crisis social y económica. El hidalgo ocioso y el pícaro se convirtieron en arquetipos sociales de las España del Barroco.

 

Mentalidad y cultura en el Siglo de Oro

La sociedad española siguió marcada por los valores aristocráticos y religiosos de la mentalidad colectiva en la centuria anterior.

Así, valores típicamente nobiliares como el “honor” y la “dignidad” fueron reivindicados por todos los grupos sociales. Un ejemplo de esta mentalidad fueron los duelos, costumbre generalizada que a veces tenía lugar por las ofensas más nimias. Cualquier atentado al honor de un noble llevaba inmediatamente a dirimir la cuestión mediante la espada. Hubo que esperar al siglo XVIII para que se prohibieran legalmente los duelos.

Unido a lo anterior se extendió el rechazo a los trabajos manuales, considerados “viles”, es decir, que manchaban el “honor” y la “dignidad” de aquel quien los ejercía.

Esta mentalidad se apoyaba en los múltiples privilegios que detentaba la nobleza (exención de pagar impuestos directos, no poder ser encarcelados por deudas, no ser torturados, ser enviados a prisiones especiales… Los privilegios llegaban hasta el cadalso: los nobles no podían ser ahorcados y tenían el “privilegio” de morir decapitados.

Esta mentalidad llevó a que, exceptuando ciudades mercantiles como Cádiz o Barcelona, no se pueda hablar de la existencia de una burguesía (mercaderes, fabricantes) con mentalidad empresarial que promoviese el desarrollo económico, tal como estaba ocurriendo en Inglaterra, Holanda…

Las gentes con medios económicos, en vez de hacer inversiones productivas en la agricultura, el comercio o la artesanía, tendieron a buscar el medio de ennoblecerse, adquirir tierras y vivir a la manera noble.

Toda esta mentalidad debe enmarcarse en un contexto de pesimismo y de conciencia de la decadencia del país.

En lo referente a la cultura, España vivió una época de auge sin precedente. Iniciado el siglo con la figura de Cervantes (1547-1616) y su "Quijote" (1605 y 1614), las letras hispanas brillaron con figuras como Quevedo, Lope de Vega o Góngora.

La pintura española del Barroco es una de los momentos claves de la historia de la pintura mundial. Los nombres de Zurbarán, Velázquez, Alonso Cano, Ribera o Murillo muestran el momento de apogeo del arte barroco español.

 

El arte en el Siglo de Oro.-

En el S.XVIII tenemos tres tipos:

El Barroco Católico o de la Contrarreforma.-  Es bastante religioso, no se dan temas paganos. La palabra barroco del francés barret (irregular). 

Va a ser un

-arte teatral, efectista, con color y movimiento,

*Va a procurar llamar la atención del ciudadano de a pié. El interior de las iglesias va a estar muy policromados, dorados, iluminados.

*En arquitectura se logran estos efectos con

-elementos curvos, columnas salomónicas, plantas de cruz latina y cúpulas ovaladas: la cubierta se pinta con murales. Se añaden espejos a las paredes, etc.

*Se experimenta con lo feo y desagradable (“la vieja friendo huevos”, los “martirios de los santos”, etc), y también se muestra lo bello (como en el Renacimiento); las vestimentas son las propias de la época.

   Este barroco católico va a tener mucha aceptación es España, en Italia y en el sur de Alemania.

*La arquitectura será religiosa y de la corte; iglesias con profusa decoración y palacios con jardines, etc. La influencia de la moda cortesana proviene de Francia, pero hay ciudades como Sevilla, Valencia, Valladolid, etc que son muy barrocas.

*Se construye en armonía (plazas mayores con balaustradas, soportales, etc.). esto se exporta a América.

   En el S. XVII el arte comienza con el estilo Barroco Herreriano, que pervive con el Renacimiento.

 El Barroco Pleno, con una mayor tendencia a la decoración (Alonso Cano: fachada de la catedral de Granada).

Ya en el S.XVIII tenemos el Churrigueresco o rococó español.se instala ya con los borbones. Es un estilo profusamente decorado sobre todo en el exterior.

   El barroco Católico es una expresión del triunfo de la Iglesia.

 

Características generales de la arquitectura Barroca española.-

            –se va a dotar a los edificios de “movimiento” con líneas rectas, curvas, contracurvas, etc.

            –elementos clásicos como columnas gigantes (monumentales, no están adosadas a los muros)

            –bóvedas y cúpulas.

            –planta en forma oval.

            –grandes relievescon contrastes de claroscuros, vegetales.

            –columnas salomónicas.

            –plantas rectangulares.

            –retablos en madera policromada y con espejos. (ejplo. En Sevilla, San Luis de los Franceses).

   *Construcciones religiosas: iglesias; construcciones civiles: palacios, plazas, etc.

Arquitectura de los borbones (S.XVIII).- Se instaura con Felipe V (francés de nacimiento, casado con Isabel de Farnesio). Traen arquitectos, pintores, etc de francia e Italia, y construyen un tipo de arte nuevo, “borbónico” . Como añora versalles quiere algo parecido para residir. Así se construye la Granja de San Ildefonso en Segovia que es el palacio de verano de los reyes. Tambien la mas importante construcción el Palacio Real en Madrid. Para ello llamó a Felipe Juvara (que murió pronto) y a Sachetti. El edificio se dispone en torno a un patio central y unos jardines. Tiene tres cuerpos con ventanas adinteladas. El Palacio Real de Aranjuez, edificio que condensa una larga historia arquitectónica, ya que fue en su génesis trazado por el arquitecto de Felipe II, Juan Bautista de Toledo, continuado por Juan de Herrera, Francisco de Mora y Juan Gómez de Mora a lo largo de los siglos XVI y XVII y terminado en su estructura sustancial en el siglo XVIII por varios artistas, entre los que destacan Caro Idogro, Santiago Bonavia y Francisco Sabatini. A Toledo se debe la torre meridional correspondiente al espacio central de la capilla. El proceso siguiente resolvió la crujía sur del cuadrángulo del patio y dio lugar a cierta alteración de las proporciones.

 

En el S.XVII: 

Barroco Churrigueresco o rococó.- El nombre proviene de una familia de Madrid, los Churriguera que construyen en diferentes sitios de España (plaza Mayor de Salamanca).

–Familia Churriguera: José Simon (el padre); José-Benito, Joaquín y Alberto (los hijos)

   -José-Benito Churriguera fue el creador del retablo característico y dónde utiliza la columna salomónica. Tiene un gusto excesivo por lo recargado, por lo dorado y por el movimiento, (la fachada del palacio de la real Academia de Bellas Artes en c/ Alcalá de Madrid es de él y el trazado del Nuevo Baztán en Madrid también).

 -Joaquín Churriguera, se trasladó a Salamanca y centró su actividad artística dejando tres obras importantes: Hospedería del Colegio de Calatrava, Colegio Anaya y cúpula de la catedral de Salamanca.

 -Alberto Churriguera, tambien se va a Salamanca y trabaja con su hermano. Obra: Plaza Mayor de Salamanca, de planta cuadrada, cuatro pisos, soportales y las otras plantas con ventanales adintelados y rematados por una balaustrada.

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